Envejecemos y morimos porque lo hemos decidido así.
El fin último de toda disciplina espiritual es alcanzar la inmortalidad física.
En la historia de la humanidad hubo tres formas distintas para acceder a la inmortalidad.
En Lemuria -tanto como en la Atlántida-, la técnica fue el Tantra. Llegar a la eternidad haciendo el amor con amor. El resultado era una fusión de los amantes, que se convertían en hermanos. La historia humana tiene registro de estas parejas de esposos y hermanos al mismo tiempo. En Egipto fueron Akenatón y Nefertiti. En los Andes, Manco Cápac y Mama Ocllo.
En Egipto se utilizó la técnica de la preparación para la muerte. Esa muerte que esperaba al discípulo era, si pasaba por el juicio, su última encarnación en la Tierra.
La Diosa Isis o Shotis -relacionada con la estrella Sirio recibía de parte de Osiris conectado con Orión al discípulo probado.
Más cercano en el tiempo, y con la caída del hombre en la materia, se hizo posible alcanzar alquímicamente la eternidad. La alquimia es un procedimiento de trabajo interno que capacita al discípulo para que tenga el poder de transmutar lo más denso de la materia, llevándola a más altos grados de refinamiento.
En la actualidad, como vamos a pasar por una iniciación espiritual colectiva hacia la cuarta dimensión, la técnica de inmortalidad es la ascensión.
La ascensión es la continuidad del mismo cuerpo físico, con la conciencia elevada a cuarta dimensión.
Es complementaria de la técnica egipcia. Allí era morir para no regresar jamás. Ahora es no morir, continuar conscientemente a la cuarta dimensión, con el mismo cuerpo.
¿Cómo se logra la ascensión? Te explicaré.
Existen tres ondas en el cerebro humano. La onda Delta se genera cuando estamos en vigilia. Cuando estamos relajados, el cerebro genera la onda Alfa, más lenta que la anterior.
La onda Alfa no es la más profunda, tampoco implica un estado creativo. Cuando una persona ve televisión en un estado de pasividad total está emitiendo la onda Alfa.
La onda cerebral más profunda se llama Theta, y el cerebro la emite cuando dormimos sin sueños.
Si logramos unificar estas tres ondas cerebrales en Theta, alcanzaremos fácilmente la eternidad o la ascensión.
En la onda Theta, el cerebro pasa a ser una placa que registra las impresiones del Alma.
Se alcanza el equilibrio emocional y la apertura de la mente, que queda conectada con el Yo Superior y crea las condiciones para que se comprenda espiritualmente cada suceso de nuestra vida. El aprendizaje se acelera.
El pensamiento agitado del cerebro se interrumpe y quedas en armonía, recibiendo información de áreas más elevadas de tu propio ser y de los dos guías internos que te acompañan en todo momento.
La onda Theta puede afianzarse activando el área 39 del cerebro (ubicado arriba del ojo derecho), que es la zona de la imaginación (activación artística). También puede impulsarse con el despertar espiritual a través de la meditación y la respiración mer-ka-ba.
Cuando tienes la onda Theta estabilizada puedes, con una pequeña concentración, extraer información del Cosmos. En tu vida cotidiana, tendrás un estado único de paz interior.
Se sabe que el 90% de nuestro cerebro está inactivo. Es que estas áreas cerebrales no se utilizan, porque corresponden a las capacidades de nuestra alma.
Recuerda que energía es igual a información.
A mayor caudal energético, puedes tener más y más datos de tu propia fuente internacósmica.
Cuando logras el equilibrio interno y la estabilidad en el funcionamiento de la onda profunda del cerebro, puedes considerarte inmortal.
Cuando una persona es inmortal, no encarna más en la tercera dimensión. Rompe la rueda de la encarnación. Es decir, se libera de la fragmentación de conciencia.
Cada vez que volvemos a encarnar en este nivel evolutivo, tenemos que pasar por la violencia de olvidarnos de nuestra propia esencia, para poder afrontar las pruebas y los aprendizajes requeridos en la existencia física.
Recuerda y ten presente que es tu propia elección dejar de pasar por lo denso. La unidad está en el fondo, esperándote.
Dialoga al respecto con tu propia alma. Te dejo solo para que lo hagas.
Envejecemos y morimos porque lo hemos decidido así.
El fin último de toda disciplina espiritual es alcanzar la inmortalidad física.
En la historia de la humanidad hubo tres formas distintas para acceder a la inmortalidad.
En Lemuria -tanto como en la Atlántida-, la técnica fue el Tantra. Llegar a la eternidad haciendo el amor con amor. El resultado era una fusión de los amantes, que se convertían en hermanos. La historia humana tiene registro de estas parejas de esposos y hermanos al mismo tiempo. En Egipto fueron Akenatón y Nefertiti. En los Andes, Manco Cápac y Mama Ocllo.
En Egipto se utilizó la técnica de la preparación para la muerte. Esa muerte que esperaba al discípulo era, si pasaba por el juicio, su última encarnación en la Tierra.
La Diosa Isis o Shotis -relacionada con la estrella Sirio recibía de parte de Osiris conectado con Orión al discípulo probado.
Más cercano en el tiempo, y con la caída del hombre en la materia, se hizo posible alcanzar alquímicamente la eternidad. La alquimia es un procedimiento de trabajo interno que capacita al discípulo para que tenga el poder de transmutar lo más denso de la materia, llevándola a más altos grados de refinamiento.
En la actualidad, como vamos a pasar por una iniciación espiritual colectiva hacia la cuarta dimensión, la técnica de inmortalidad es la ascensión.
La ascensión es la continuidad del mismo cuerpo físico, con la conciencia elevada a cuarta dimensión.
Es complementaria de la técnica egipcia. Allí era morir para no regresar jamás. Ahora es no morir, continuar conscientemente a la cuarta dimensión, con el mismo cuerpo.
¿Cómo se logra la ascensión? Te explicaré.
Existen tres ondas en el cerebro humano. La onda Delta se genera cuando estamos en vigilia. Cuando estamos relajados, el cerebro genera la onda Alfa, más lenta que la anterior.
La onda Alfa no es la más profunda, tampoco implica un estado creativo. Cuando una persona ve televisión en un estado de pasividad total está emitiendo la onda Alfa.
La onda cerebral más profunda se llama Theta, y el cerebro la emite cuando dormimos sin sueños.
Si logramos unificar estas tres ondas cerebrales en Theta, alcanzaremos fácilmente la eternidad o la ascensión.
En la onda Theta, el cerebro pasa a ser una placa que registra las impresiones del Alma.
Se alcanza el equilibrio emocional y la apertura de la mente, que queda conectada con el Yo Superior y crea las condiciones para que se comprenda espiritualmente cada suceso de nuestra vida. El aprendizaje se acelera.
El pensamiento agitado del cerebro se interrumpe y quedas en armonía, recibiendo información de áreas más elevadas de tu propio ser y de los dos guías internos que te acompañan en todo momento.
La onda Theta puede afianzarse activando el área 39 del cerebro (ubicado arriba del ojo derecho), que es la zona de la imaginación (activación artística). También puede impulsarse con el despertar espiritual a través de la meditación y la respiración mer-ka-ba.
Cuando tienes la onda Theta estabilizada puedes, con una pequeña concentración, extraer información del Cosmos. En tu vida cotidiana, tendrás un estado único de paz interior.
Se sabe que el 90% de nuestro cerebro está inactivo. Es que estas áreas cerebrales no se utilizan, porque corresponden a las capacidades de nuestra alma.
Recuerda que energía es igual a información.
A mayor caudal energético, puedes tener más y más datos de tu propia fuente internacósmica.
Cuando logras el equilibrio interno y la estabilidad en el funcionamiento de la onda profunda del cerebro, puedes considerarte inmortal.
Cuando una persona es inmortal, no encarna más en la tercera dimensión. Rompe la rueda de la encarnación. Es decir, se libera de la fragmentación de conciencia.
Cada vez que volvemos a encarnar en este nivel evolutivo, tenemos que pasar por la violencia de olvidarnos de nuestra propia esencia, para poder afrontar las pruebas y los aprendizajes requeridos en la existencia física.
Recuerda y ten presente que es tu propia elección dejar de pasar por lo denso. La unidad está en el fondo, esperándote.
Dialoga al respecto con tu propia alma. Te dejo solo para que lo hagas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario