27 de abril de 2026

El poder de la palabra

Hay evidencias cegadoras, evidencias no evidentes en virtud de su propia evidencia. La palabra está siempre acompañada de este paradójico fenómeno. Partamos del esfuerzo de imaginar un sencillo paisaje: un cielo azul, despejado, soleado, pájaros múltiples que lo sobrevuelan, un valle enclavado entre dos grandes montañas, llenas de árboles, osos, cabras salvajes, rocas negras que sobresalen entre esos árboles, un río con peces y demás fauna, junto a éste, en la salida del valle, un extenso llano. En medio de todos estos objetos naturales hay también un pequeño poblado. Todos esos objetos naturales, objetos que estaban ahí mucho antes que hubiere lenguaje, entraron en el desfiladero de palabras a partir del momento en que los primeros habitantes del poblado empezaron a otorgarles significaciones.

Aquél cielo soleado, el agua del río y los campos del llano pasaron a ser significados como medios agrarios, las cabras y los peces como alimento, la piel de los osos como potenciales prendas de vestir, los pájaros como divinidades invocadas con la finalidad de hacer propicias las cosechas y la caza, las rocas y los árboles como material con que fabricar los aperos de trabajo y las armas de defensa. Con el paso de los años, de los siglos, el río fue considerado lugar de disfrute infantil, se dispuso también, aprovechando su corriente acuífera, una noria para moler trigo, las rocas se perforaron para convertirse en minas de carbón con que producir calor, los bosques fueron atravesados por fronteras y carreteras hasta parecer puzles caleidoscópicos. Todo el paisaje natural, ecológico, virgen, pasó a ser significado y parcelado en lugares por efecto de la palabra. En su desfiladero la naturaleza entra en la historia, es siempre ya lo naturalizado, esto es, naturaleza significada, parcelada, escrita. La Tierra es elevada, sublimada, al plano de la cultura y con ello deviene geo-grafía.

Pero si lo natural es lo naturalizado entonces la palabra nos separó para siempre de aquella naturaleza yerma, originaria. El anhelo romántico de una vuelta a ella forma parte del mito. Lo común, no obstante, no es ya dicho anhelo nostálgico de reconciliación sino, por el contrario, la agresión narcisista de identificar lo naturalizado con lo mítico natural. La naturaleza inaccesible en la palabra es violentada de continuo por modos de significación bajo los cuáles sus restos fósiles no son otra cosa que energía para nuestros coches, sus aguas medias con que saciar la sed de los transeúntes de las megápolis, sus bosques recursos con que obtener el papel de nuestros periódicos, libros y revistas de prensa rosa. La ceguera humana consiste, por un lado, en su incapacidad para ver por fuera de las gafas de la palabra, cosa, dicho sea de paso, para lo que no hay remedio, y por otro, en creer que lo que se ve a través de esas gafas, a través de los diferentes modos de significación, es todo lo que hay más allá de ellas.

El simple establecimiento de la brecha entre la naturaleza y lo naturalizado escriturado ya sería síntoma de una esperanza en otra relación más respetuosa entre ambas. Pero los seres humanos permanecemos ciegos respecto a los efectos de la palabra, respecto de su poder invisible de establecer lo visible, regímenes de la mirada. Por lo general no se sabe que se llevan las lentes de la palabra. Cualquiera ha experimentado que ponerse unas gafas supone establecer una mirada, pero también que bastan apenas unos minutos para olvidar que se llevan sobre nuestras narices, también para que el ojo no las vea. El ojo no ve la mirada, la mirada no se mira, se mira lo establecido por la mirada.

¿No ocurre algo estrictamente similar en el plano social? Todo ser humano cae al desfiladero de palabras que es nuestro mundo en la palabra, por efecto del bautismo en una palabra que le será propia a lo largo de su vida y que, sin embargo, ya se encontraba ahí, en el mundo, esperándole, antes que él llegará. Mediante el nombre propio los seres humanos obtienen un lugar en el mundo de la palabra, quedan enganchados al nudo complejo hecho de la multiplicidad de modos de significación que, como acontecía con la naturaleza, parcelan y escriben, ahora, todo el espacio de lo social. Modo de significación familia con sus funciones, lugares, nominados por las palabras madre, hijo y padre o modo capital con los lugares capitalista y proletario. Pluralidad compleja de modos con sus lugares funcionales signados por las palabras hijo, proletario, juez, ciudadano, maestro, alumno, etc.

Toda esta pluralidad de modos es igualmente naturalizada, olvidamos de continuo que es eso, modos de significación no naturales, palabra, historia, naturalizada. Doble olvido: la naturaleza por efecto de la palabra es historiada pero también la historia es naturalizada. Lo hemos dicho bien, hay palabras antes que los seres humanos vayan cayendo al mundo… La palabra es el destino de todo ser humano. No sólo, pongamos por caso, si uno u otro humano será un rostro signado por la palabra proletario, ¿quién duda que los más llegan al mundo con el destino prefijado de no tener más propiedad que su prole?, quizá sea ésta una evidencia cegadora, una evidencia excesiva, tan excesiva que se hace no evidente en virtud de su propia evidencia, sino también con el destino de una escritura, de un parcelamiento que hará de su rostro un cuerpo. Cuerpos singulares, sí, con su propia configuración sensorial, con particulares modos escópico, auditivo, táctil, etc. correspondientes a la era de la reproductibilidad de la letra.

Si la Tierra se hace geo-grafía, permítasenos inventar una palabra, el rostro se hace rostro-grafía, cuerpo, una vez más, naturaleza naturalizada. Cuerpos femeninos, también los masculinos, literalmente producidos en el agenciamiento múltiple de las palabras que ponen en marcha las agencias culturales y estéticas de consumo: narices afiladas, senos firmes y voluminosos, pieles estiradas, cejas arqueadas y finas, complots maniáticos contra el bello, bíceps y rectos abdominales escultóricos, dismorfofobias, bulímicos, anoréxicas, etc. Siempre se escribió el rostro… lóbulos agujereados, corsés apretados, tatuajes de presidio, ablaciones rituales, patillas hirsutas a lo Lincoln, bigotes caídos revolucionarios, punteados hacia el cosmos estilo surreal, pero nunca como hoy hasta ausentarse en su escritura.

No es poco el poder de la palabra. Poder invisible como tal, poder que sólo se manifiesta en sus efectos, algunos de los cuáles, los menos, vamos dejando señalados. Poder, además, no poco astuto, astuto hasta el punto de que las palabras hacen cosas. Los entendidos lo llaman efecto performativo. Tome como representante una palabra y acabará por convertirse, en el acto mismo de asumirla como su representante, en lo representado por ella. No es casual que los que juegan a ser enamorados acaben por enamorarse o, como decía Marx, Groucho, no el otro: «Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota, pero no se deje usted engañar, es realmente un idiota». La palabra tiene sus mecanismos para atrapar al rostro y por efecto de ellos lo impostado atrapa al impostor. Pero también hay palabras y palabras, unas con más poder que otras. Dejemos la rostro-grafía para volver a la geo-grafía. Ya dejamos sentado que toda geo-grafía es resultado de un particular modo de significación, de un particular palabreo. Sin embargo, preguntémonos: ¿qué fija, aunque sea de modo provisorio, una u otra geo-grafía? Piénsese una cuestión elemental: la longitud.

El tema no es banal, tampoco está exento de efectos, establecer el meridiano cero es tanto como instituir a partir de qué comenzar a contar, sincronizar nuestros relojes, dictaminar cómo se configurarán las bitácoras y con ellas las rutas marítimas y aéreas por lo largo y ancho del planeta. ¡Está en juego el centro mismo del mundo! Ahí están los mapas para atestiguarlo. Es generalmente sabido que hubo toda una batalla histórica entorno al meridiano cero y que el final se decidió en un carpetazo político en Washington, alrededor de 1884, con el nombre Greenwich. Podría haber sido Cabo Verde, Roma o cualquier otro punto. Lo decimos bien, punto, porque aquí esos nombres, reducidos a su literalidad, vaciados de todo lo que tenga ver con los significados o sentidos poéticos que evoquen las ciudades referidas por ellos, no designan otra cosa que puntos, o meridianos, que para el caso es lo mismo.

No había motivo natural alguno, tampoco significado, que pudiera haber servido como anclaje a lo natural para justificar la decisión por Greenwich y no por Roma, París o cualquier otro nombre. Greenwich, por tanto, fijó todo un modo de significación, toda una geo-grafía. La batalla política por cuál debía ser nuestra geo-grafía se decidió en la batalla por qué palabra sin significado la fijaría. No es poco el poder de una palabra. Los escoceses no se equivocaban demasiado cuando pedían la vuelta a Escocia de la Piedra de Scone. En esa piedra, en ese pedazo de materia, como materia es toda palabra vaciada de significado, reducida a su registro literal, como Greenwich, se jugaba la fijación misma de un particular modo de significación, esto es, de todo un sistema de poder.

Tomado de ediporey.blogspot.com

20 de abril de 2026

Vender valor y comprar amor

¿Por qué a menudo sentimos que tenemos que vendernos a los demás, y convencerlos de que somos “lo suficientemente buenos” para ellos, cuando todo lo que tenemos que hacer es ser lo suficientemente buenos para nosotros mismos y dejar que los demás hagan sus propias elecciones? 

Nos involucramos en relaciones creyendo que debemos probar nuestro valor para poder obtener el amor que queremos. Y lo hacemos generalmente con personas que no nos valoran. ¿Podemos estar tan claros y seguros de nuestro propio valor que no tratemos de “vendernos” a personas que no nos valoran (porque no pueden), y en su lugar, crear conexiones de amor con personas que nos aman y que fluyen sin esfuerzo en nuestras vidas porque reflejan nuestro propio valor?

Estaba ayudando a un cliente a prepararse para una importante reunión de negocios cuando me dijo: “Me siento preparado, ahora solo tengo que venderme.” Eso trajo a colación otra discusión sobre por qué él sentía que tenía que convencerlos de su valor y dignidad, y venderles lo que él tenía para ofrecer. 

¿Por qué no podía simplemente hacer lo mejor que pudiera y dejar que ese fuera el punto decisivo? Si se vende demasiado, se arriesga a sobrevenderse, haciendo promesas que después le puede costar mantener, o puede entrar en esa importante reunión con la sensación de que va a perder, creando una profecía autocumplida.

Finalmente, mi cliente estaba cómodo con sus preparativos para la reunión, los cuales incluían una lista de ofertas y, más importante aún, un recordatorio de cosas que él no iba a aceptar. De esta manera, no se extendería demasiado y no haría promesas que en su deseo de ser valorado, luego no podría mantener.

¿No hacemos esto todos cuando tratamos de conectar con otros, especialmente en situaciones en las que realmente queremos ser valorados o queremos crear esa conexión, o simplemente en situaciones que pensamos que son importantes? Nos sobrevendemos nosotros mismos, nos desvivimos creyendo que tenemos que convencer a los demás de que somos lo suficientemente valiosos, para que ellos nos amen, y entonces ¿qué pasa? 

Acordamos cosas que después no podemos o no queremos cumplir, o nos encontramos metidos en una situación que no nos conviene. Pero hemos invertido tanto en esa situación, que creemos que no podemos salirnos de ella o que queremos ser valorados, no importa el precio, y estamos dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de conseguirlo.

Nuestro deseo de ser “suficiente” para los demás nos hace pensar que tenemos que “vendernos”, convencer a otros de que nos quieran y nos valoren, de que quieren pasar tiempo con nosotros, estar con nosotros o estar conectados. Sobre todo, queremos que nos amen. Tenemos miedo de ser rechazados, pasados por alto o ignorados y pensamos que esas son señales de que no somos lo suficientemente buenos.

Sin embargo, en realidad, la persona que nos rechaza no lo está haciendo por lo que somos, sino por lo que ella tiene que ser para estar con nosotros.

Tienen que estar en nuestra misma frecuencia y nivel energético, para crear una conexión significativa y valiosa con nosotros, y puede que eso sea demasiado para ellos. Cuando lo vemos desde esa perspectiva, nos damos cuenta de que no nos podemos vender lo suficiente, a alguien que sabe que el precio que debe pagar por esa conexión es demasiado alto.

Lo mejor y lo único que podemos hacer es ser nosotros mismos, en todo sentido; ser lo mejor que podamos ser y hacer brillar al máximo nuestra luz. Cuando estamos alineados internamente, podemos alinearnos con otros que nos son afines. No tenemos que “vendernos” a estas personas; ellos ya saben quiénes somos. No tenemos que convencerlos de nuestro valor; ellos pueden verlo por sí mismos.

Con aquellos que están alineados con nuestro amor y nuestra valía, reflejamos el valor que ellos tienen y ellos nos reflejan nuestro propio valor. Las personas que pueden alinearse con nosotros, que ven y reconocen nuestro valor, no esperan ni quieren que hagamos promesas extravagantes ni piensan que no somos suficientes; saben que somos iguales a ellos, perfectos, íntegros, completos, en todos los sentidos. 

Y si tenemos que vendernos mucho para encontrar el amor y el valor que queremos, estamos hablando con la gente equivocada.

Derechos de autor reservados © 2017 por Jennifer Hoffman. Pueden citar, traducir, reimprimir o referirse a este mensaje si mencionan el nombre de la autora e incluyen un vínculo de trabajo a: http://enlighteninglife.com

13 de abril de 2026

La envidia

Es una emoción basada en el afán de poseer y nos ayuda a conocer nuestras capacidades; sin embargo, también puede usarse como motivación para mejorar.

La envidia es una emoción experimentada por aquel que desea intensamente algo poseído por otro. La base de la envidia es el afán de poseer y no el deseo de privar de algo al otro, aunque si el objeto en cuestión es el único disponible la privación del otro es una consecuencia necesaria.

Es tan antigua como lo es la humanidad y forma parte de nuestra propia historia; ha sido la protagonista de grandes historias y mitos, y es uno de los siete pecados capitales. Ésta se define como tristeza o pesar del bien ajeno, en la cual suelen mezclarse emociones que pueden llegar a ser contradictorias, como el deseo de tener lo que otro tiene y, al mismo tiempo, la admiración por lo que otro ha conseguido.

El origen

Ahora, la envidia se produce como consecuencia de dos tendencias que llevan al individuo a desear lo que no tiene y a compararse con los demás.

Esta emoción se desarrolla durante el primer año de vida y es una respuesta natural a la dependencia e indefensión totales del bebé respecto de la madre, ya que ésta acude a satisfacer todas sus necesidades. El niño siente el pecho materno, hacia el cual están dirigidos sus deseos, instintivamente, no sólo como una fuente de nutrición sino como la fuente de la vida misma.

Pero, inevitablemente, en la primera relación del bebé con la madre se presenta un elemento de frustración, ya que aún en el caso de que se sienta satisfactoriamente alimentado y cuidado, esto de ninguna manera reemplaza la unidad prenatal con la madre; es decir, el proceso del embarazo en el cual el bebé tiene cubiertas todas sus necesidades; por lo tanto, la frustración e indefensión que el bebé experimenta son las raíces de la envidia. El bebé envidia a su madre por el poder que ella tiene de alimentarlo o privarlo del alimento, de satisfacerlo o frustrarlo.

Primero mamá, luego el mundo
Ese primer vínculo con la madre contiene los elementos fundamentales de la futura relación del bebé con el mundo. Si el vínculo es amoroso y satisfactorio, el bebé desarrollará un sentido básico de seguridad y confianza hacia la gente, pero si el vínculo no es ni amoroso ni satisfactorio, se desarrollarán síntomas de inseguridad y de envidia. Es por ello que cada vez que un adulto siente envidia las “heridas” de la primera infancia se reabren con todo su poder destructivo.
Hay que tener en cuenta que por más que hayamos tenido una madre que tratara de satisfacer nuestras necesidades, esto pudo no ser así en todo momento, lo cual puede resultar una moneda de dos caras, ya que, por un lado, genera frustración y enojo en el momento en que se siente insatisfecho pero, al mismo tiempo, según el manejo que se le dé a esta situación, nos permite obtener tolerancia a la frustración la cual es sumamente necesaria en la vida cotidiana.

¿Envidioso yo?

Por lo tanto, todos sentimos envidia, pero al ser un sentimiento que se llega a considerar negativo, la mayoría tratamos de negarla o maquillarla porque justamente lo que envidiamos señala nuestras debilidades, fracasos y puntos ciegos. Si reconociéramos que alguna persona nos cae mal porque tiene cosas y/o cualidades que nosotros no tenemos, estaríamos dejando al descubierto nuestros vacíos.

Al tratar de maquillar este sentimiento, la mayoría dice “te tengo envidia, pero de la buena”; pero, en realidad, no existe envidia de la buena y de la mala. Muchos otros la confunden con los celos, por ejemplo, si buscamos ser ascendidos en el trabajo y dicho ascenso lo consigue un amigo, la mayoría tiende a decir “me da gusto que tú lo hayas conseguido, pero me siento celoso”; aunque él sea nuestro amigo y sintamos cariño por esa persona lo que en realidad estamos sintiendo es envidia porque nosotros no lo conseguimos.

Tendemos a valorar en los demás aquello que a nosotros nos falta, pero casi nunca nos ponemos a pensar en todo lo que sí tenemos y lo que sí hemos logrado. No se trata de ser conformistas y abandonar cualquier deseo o ambición que nos hayamos planteado sino de realizar una valoración sobre quiénes somos y lo que aspiramos a ser.

Esto no se debe hacer en base a comparaciones con los demás, ya que siempre existe alguien que se puede encontrar mejor o peor posicionado que nosotros en cierta área, lo debemos hacer, partiendo de nosotros mismos, de nuestras percepciones, sentimientos y perspectivas de futuro.

Compararnos con quienes admiramos o envidiamos puede ser un estímulo positivo siempre y cuando a través del éxito ajeno saquemos conclusiones adaptables a nuestra forma de ser, nuestras capacidades y nuestras circunstancias personales.

Debemos aceptar la envidia como un sentimiento más, y al igual que cualquier otro que no sepamos “manejar”, puede llegar a perjudicar nuestro equilibrio emocional y bienestar, es por ello que el conocernos mejor a nosotros mismos, potenciar y trabajar nuestras cualidades y capacidades y el ser consciente de nuestras limitaciones es el mejor inicio para mejorar.

Artículo escrito por la psicoanalista Miriam López Mejía, miembro de la Sociedad Psicoanalítica de México

 

Espíritus oscuros, perdidos y malintencionados

Tipos de espíritus que se encuentran apegados a la tierra y que no pueden cruzar al ‘más allá’

Hay dos tipos de seres, entes, espíritus o fantasmas, como le quiera llamar cada uno que están apegados en nuestro plano y que por su propia voluntad no pueden abandonar “la tierra”, a menos que reciban ayuda, y aun así si no quieren esa ayuda no se marchan, la mayoría de estos espíritus están confusos y no comprenden su situación, estos son la mayoría de los que me encuentro, los más comunes.

Después de morir físicamente estos espíritus están perdidos y no han realizado su correcto transito “al más allá”. Los espíritus normalmente llamados demonios, no es que sean demonios.  Sí que es verdad que son malvados, pero simplemente son espíritus burlones, que sólo quieren llamar la atención, y hacernos pasar malos ratos y miedo. Lo mejor en estos casos es hacer una limpieza y sobre todo no hacerles caso ni seguirles el juego. Si ven que te controlan, que tienes miedo etc. aún más se quedan en el lugar. Es como una forma que tienen ellos de divertirse.  

Estos espíritus llamados por la mayoría demonios son seres que cuando estaban vivos o encarnados como lo queráis llamar, se guiaban por la maldad y en su vida causaron daños. Los hay que cuando desencarnan se arrepienten, pero los hay que se quedan en este plano siguiendo haciendo daño. Otro tipo es el espíritu perdido, o bien porque no acepta su muerte física o porque quieren trasmitir algún mensaje o algo que tienen pendiente en este plano físico nuestro. Otros de este tipo de espíritus, se sienten tan culpables, llenos de odio e indignos, por lo que se quedan aquí torturándose y creándose su propio infierno por la culpa que llevan.

Estos espíritus después de su muerte física se quedan aquí, y siguen prolongado su dolor y sufrimiento. A este último tipo de entes es más fácil ayudarles y que crucen, hablando con ellos y convenciéndolos y tratando de que sus espíritus maestros y guías los ayuden y los inspiren normalmente aceden y vuelven a reencarnarse y retomar su camino correcto y volver a la vida y crecer y cambiar los errores de la vida pasada.  En el tema reencarnación no hay límite de tiempo para volver a reencarnar.

Hay muchísimas clases de espíritus, cada uno se manifiesta de forma diferente y al igual que cada persona es diferente no hay dos espíritus iguales. Muchos de los espíritus están a nuestro lado casi siempre y ni siquiera nos damos cuenta.  Como por ejemplo los guías que están aquí voluntariamente para ayudarnos. También hay una clase de espíritus llamados recoge almas, que son los que ayudan aquellos que acaban de fallecer. Los espíritus sanadores, que nos ayudan a sanar a personas como yo que practicamos la sanación con ángeles, Reiki etc. hay muchas formas, y como bien he dicho antes es casi imposible hacer una lista completa con tipos de espíritus.

Tomado de: es.blastingnews.com 

6 de abril de 2026

Poema precioso de Jorge Luis Borges

 


No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida,
ni tengo respuestas para tus dudas o temores,
pero puedo escucharte y compartirlo contigo.

No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro.
Pero cuando me necesites estaré junto a ti.

No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas.

Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.

No juzgo las decisiones que tomas en la vida.
Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides.

No puedo trazarte limites dentro de los cuales debes actuar,
pero si te ofrezco el espacio necesario para crecer.

No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parta el corazón,
pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.

No puedo decirte quien eres ni quien deberías ser.
Solamente puedo quererte cómo eres y ser tu amigo.
En estos días oré por ti…

En estos días me puse a recordar a mis amistades más preciosas.
Soy una persona feliz: tengo más amigos de lo que imaginaba.
Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran.
Es lo que siento por todos ellos.

Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea y la alegría que sienten al verme.
Y yo también siento paz y alegría cuando los veo y cuando hablamos,
sea en la alegría o sea en la serenidad.

En estos días pensé en mis amigos y amigas,
entre ellos, apareciste tú.
No estabas arriba, ni abajo ni en medio.
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el número uno ni el número final.

Lo que sé es que te destacabas por alguna cualidad que
transmitías y con la cual desde hace tiempo se ennoblece mi vida.

Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero, el segundo o el tercero de tu lista.
Basta que me quieras como amigo.

Entonces entendí que realmente somos amigos.
Hice lo que todo amigo:
Oré… y le agradecí a Dios por ti.

Gracias por ser mi amigo.

30 de marzo de 2026

Lista de piedras y cristales potencialmente tóxicas en elixir

Llega el día en el que compras una gema o un cristal, y decides tomarte un elixir para asegurar sus propiedades dentro de tu organismo. Para estar seguros, siempre asegúrate de que no hay minerales o metales tóxicos en los cristales o piedras que estas usando, que pueden disolverse en el agua que luego piensas tomar (método indirecto).

En el caso de que así sea, hay métodos más seguros (como el método indirecto) que te puede permitir aprovechar las propiedades energéticas de las piedras sin poner en riesgo tu salud. Esta lista es bastante genérica, así que siempre que adquieras un cristal o un kit de elixires, haz tu propia investigación para estar al 100% seguro de que trabajas con cristales seguros. ¡Mejor prevenir que curar!

Actinolita – Puede contener asbesto. No recomendada para elixires.

Adamita – Contiene arsénico y algo de cobre.

Ajoita – Contiene aluminio y cobre.

Alejandrita – Contiene aluminio.

Amazonita – Contiene cobre.

Atacamita – Contiene cobre.

Aguamarina – Contiene aluminio.

Auricalcita – Contiene zinc y cobre.

Azurita – Contiene cobre.

Grupo Berilo: Contienen aluminio

Bixbita Esmeralda Aguamarina  Goshenita Berilo dorado Morganita

Turmalina negra – Contiene aluminio

Piedras Boji – Contienen sulfuros, pirita (hierro) y/o marcasita.

Bismuto – Contiene bismuto
Broncantita – Contiene cobre.

Cavansita – Contiene cobre.

Celestita – Contiene estroncio.

Calcantita – Contiene cobre.

Calcopirita – Contiene cobre y azufre.

Crisocola – Contiene cobre.

Cinabrio – Contiene mercurio (MUY TÓXICO)

Conicalcita – Contiene cobre.

Cobre – Venenoso.

Covellita – Contiene cobre y azufre.

Cuprita – Contiene cobre.

Dioptasa – Contiene cobre.

Dumortierita – Contiene aluminio.

Esmeralda – Contiene aluminio.

Fluorita – Contiene flúor.

Granate – Contiene aluminio.

Calcedonia – Contiene cobre.

Galena – Contiene plomo.

Garnierita o Falcondoita – Contiene níquel.

Hematites – No es tóxica, pero se oxida con el agua.

Iolita – Contiene aluminio.

Kunzita – Contiene aluminio.

Labradorita – Contiene aluminio.

Lapislázuli – Contiene pirita.

Lepidolita – Contiene aluminio.

Magnetita – No es tóxica, pero se oxida con el agua.

Malakita – Contiene cobre.

Markasita – Contiene azufre.

Mohawkita – Contiene cobre y arsénico.

Moldavita – Contiene aluminio.

Piedra de Luna – Contiene aluminio.

Morganita – Contiene aluminio.

Pietersita – Las fibras pueden contener asbestos.

Prehnita – Contiene aluminio.

Psiomelana (Hematita negra, Leptonematita o Protomelana) – Contiene bario.

Pirita – Contiene azufre.

Rejalgar – Contiene azufre y arsénico.

Rubí – Contiene aluminio.

Zafiro – Contiene aluminio.

Selenita – Aunque no sea tóxica, se desmenuza y pequeños fragmentos pueden desprenderse en el agua.

Serpentina – Las fibras pueden contener asbestos.

Smithsonita – Puede contener cobre.

Sodalita – Contiene aluminio.

Espinela – Contiene aluminio.

Estaurolita – Contiene aluminio.

Estibinita – Contiene plomo y antimonio. 

Estibilita – Contiene aluminio.

Sugilita – Contiene aluminio.

Azufre – Venenoso.

Piedra del Sol – Contiene aluminio.

Tanzanita – Contiene aluminio.

Ojo de tigre – las fibras pueden contener asbesto.

Topacio – Contiene aluminio.

Torbenita – Radioactiva.

Turmalina – Contiene aluminio.

Tremolita – Puede contener asbesto.

Turquesa – Contiene cobre y aluminio.

Vanadita – Contiene vanadio.

Variscita – Contiene aluminio.

Vesuvianita – Contiene aluminio.

Wavelita – Contiene aluminio.

Wulfenita – Contiene plomo and molybdenum.

Zirconio – Contiene zirconio, radiactivo.

Zoisita – Contiene aluminio.

Piedras radiactivas:

Algunos granitos emiten Radón, debido a la desintegración del Uranio. El riesgo es bajo, pero es posible. Además, hoy en día es bastante posible que seamos dueños de cristales, gemas o piedras artificialmente irradiados para cambiarles el color, como:

Topacios muy pigmentados. Cuarzos ahumados artificialmente oscurecidos (casi negros) Turmalinas intensamente rosas o rojas. Diamantes coloreados. Kuznitas de colores intensos. Algunas perlas cultivadas.

Fuente: hibiscusmooncrystalacademy.com

23 de marzo de 2026

Científicos demuestran que el alma no muere, sino que regresa al universo

Dos científicos con reconocimiento internacional afirman poder probar la existencia del alma.

La consciencia es el conocimiento inmediato que tenemos de nosotros mismos, de nuestros actos y reflexiones, pero también la capacidad de los seres humanos de verse y reconocerse a sí mismos y de juzgar sobre esa visión y reconocimiento. Su naturaleza ha causado muchas preguntas desde que tenemos memoria y posee implicaciones existenciales, médicas y espirituales.
El doctor Stuart Hameroff, del Departamento de Anestesiología y Psicología así como Directivo del Centro de los Estudios de Conciencia de la Universidad de Arizona, en la ciudad de Tucson, Estados Unidos, y su colega, Sir Roger Penrose, físico matemático en la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, llevan trabajando desde 1996 en una teoría cuántica de la conciencia, que establece que nuestras almas están contenidas en unas estructuras llamadas microtúbulos, que habitan nuestras células cerebrales.

” La idea nace de que el cerebro es una computadora biológica, con cien billones de neuronas cuyas conexiones sinápticas actúan como redes de información.”

Sus conclusiones señalan que nuestras experiencias son el resultado de los efectos de la gravedad cuántica en los microtúbulos, un proceso al que llaman reducción objetiva orquestada (Orch-Or).

La comunicación entre neuronas mediante la secreción de neurotransmisores se realiza a través de vesículas sinápticas distribuidas a lo largo de sus axones. El citoesqueleto de las neuronas juega un papel de suma importancia en la dinámica de estas vesículas. Hameroff y Penrose proponen que los microtúbulos, las unidades más pequeñas del citoesqueleto, actúan como canales para la transferencia de información cuántica responsable de la consciencia.

Hasta ahora había un cierto consenso científico en considerar que la consciencia emergió como una propiedad de los organismos biológicos durante la evolución. Sería, por lo tanto, una adaptación beneficiosa que proporciona una ventaja evolutiva a las especies conscientes. En cambio, la teoría Orch OR afirma que la consciencia es una característica intrínseca de la acción de un universo no computable.

“Según un reportaje publicado por el Daily Mail, en una experiencia cercana a la muerte, por ejemplo, los microtúbulos pierden su estado cuántico, pero la

información dentro de ellos no se destruye. Es decir, que, en términos comprensibles, el alma no muere, sino que vuelve al universo.”

El Dr. Hameroff explica detalladamente su teoría en un documental narrado por Morgan Freeman, llamado “Through the wormhole” (A través del agujero de gusano), que fue emitido por el canal Science de Estados Unidos. En este documental el doctor Hameroff declaró que cuando “el corazón deja de latir, la sangre deja de fluir, los microtúbulos pierden su estado cuántico. La información cuántica en los microtúbulos no se destruye; no puede ser destruida; simplemente se distribuye y se disipa por el universo “.

Y añadió que, si el paciente es resucitado, esta información cuántica puede volver a los microtúbulos y el paciente dice “Tuve una experiencia cercana a la muerte”. Sin embargo, si el paciente muere, “sería posible que esta información cuántica exista fuera del cuerpo indefinidamente, como un alma”

El Dr. Hamerof cree que las nuevas ideas sobre el papel de la física cuántica en los procesos biológicos como la navegación en los pájaros, ayudan a confirmar su teoría.

Ambos científicos, de renombre internacional, se unen a la teoría de la existencia del alma. También el Dr. Rick Strassman afirma que la entrada del alma en el cuerpo humano se produce a través de la glándula pineal.

https://perfecto.guru/el-alma-no-muere/

16 de marzo de 2026

Remedios naturales para el resfriado: qué funciona y qué No (7)

11 Remedios Herbales para el Resfriado

1. Equinácea

Esta es una de las plantas medicinales nativa de americana más popular. La investigación que utilizó té de equinácea no es consistente. Los estudios que demostraron los mejores efectos en acortar la duración del resfriado se basaron en tomar de dos a tres tazas de té de equinácea al día, al comenzar el primer y segundo día del resfriado.

2. Ginseng y Andrographis

El ginseng es una planta tubérculo y el andrographis es una planta nativa de sur de Asia. Estudios a doble ciego han demostrado que el ginseng de Siberia específicamente y el andrographis reducen la duración y la severidad de los resfriados cuando se toman dentro de las 72 horas de la aparición de los síntomas.

3. Pelargonium Sidoides

La investigación ha demostrado que esta hierba oscura puede reducir la severidad y duración del resfriado común. Los científicos  especularon que la hierba regula excesivamente las citoquinas para proteger las células huésped de los invasores virales.

4. Ajo Crudo

A pesar de un reporte de los Institutos Nacionales de Salud de que hay muy poca evidencia de que el ajo tiene un efecto en el resfriado común, algunos estudios han encontrado que el ajo crudo puede prevenir los resfriados y reducir la severidad de la enfermedad.

Pruébelo en casa (asegúrese de aplastar dos dientes de ajo antes de comerlos, esto con el fin de liberar sus propiedades medicinales activas).

5. Aceite de Orégano

Este aceite concentrado de la planta de orégano tiene potentes efectos antibacterianos y antivirales. En un estudio, los investigadores encontraron que la combinación de cuatro plantas aromáticas en forma de aerosol podía reducir inmediatamente los efectos secundarios de un resfriado.

Este tratamiento dejo de ser efectivo después de tres días de uso. El aceite de orégano no debe utilizarse en niños, mujeres embarazadas o en lactancia, así como en mujeres que están planeando embarazarse.

6. Raíz de regaliz

La raíz de regaliz es un remedio herbal tradicional para tratar los resfriados y las infecciones respiratorias superiores. Hasta la fecha no hay ninguna investigación que respalde su uso para reducir la duración de un resfriado.

7. Extracto de hoja de oliva

Ampliamente conocido como un refuerzo inmunológico atóxico muy popular, no existe evidencia suficiente que sugiera que el extracto de hoja de oliva reducirá la duración o severidad de su resfriado. Algunos estudios han demostrado su efectividad al reducir la inefectividad del virus y la respuesta inflamatoria en el cuerpo.

8. Té herbal

Los tés herbales de sello de oro (hidrastis), saúco, aquilea, boneset, tilo, menta y jengibre podrían ayudar a reforzar el sistema inmunológico, aliviar el dolor de garganta y acortar la duración del resfriado de uno a dos días.

9. Curcumina

Este potente antioxidante reduce los niveles de dos enzimas que causan inflamación. Existe evidencia de que la curcumina combate el virus del resfriado en el tubo de ensayo. Además, refuerza el sistema inmunológico y es eficaz en la prevención y tratamiento de muchas otras enfermedades.

10. Propóleo

Esta es una sustancia recolectada por las abejas de las hojas y las cortezas de los árboles. Este extracto podría ayudar a reducir la duración y severidad de su resfriado. Algunos ensayos clínicos han reportado un menor número de infecciones respiratorias superiores y reducir la duración de las enfermedades virales.

11. Sauce Blanco

El uso del sauce blanco se remonta a la época de Hipócrates cuando a las personas les aconsejaban masticar la corteza del árbol para reducir el dolor y la fiebre. Las propiedades químicas de la corteza son similares a las de la aspirina (ácido acetilsalicílico). El alivio del dolor y la fiebre es más lento en comparación con la aspirina, pero dura más. Este es un aliviador de síntomas y no tiene ningún efecto en la duración del resfriado.

Por el Dr. Mercola

El poder de la palabra

Hay evidencias cegadoras , evidencias no evidentes en virtud de su propia evidencia. La  palabra está siempre acompañada de este paradójico...