Aunque la mayoría de las veces las demos por sentadas, las palabras que usamos al comunicarnos son muy poderosas. Puede sonar raro, pero la verdad es que hay palabras que por sí solas tienen un peso y una emoción asociadas a ellas. Para ver esto en acción vamos a hacer una mini prueba: Te pido por favor decir, ahora mismo en voz alta, “¡Que día más horrible!” ¿Cómo te sientes? ¿Sientes inconformidad? ¿Desagrado? ¿Tiene eso que ver como verdaderamente está el día? Aunque en realidad sea el día más maravilloso, igual estas palabras pueden cambiar tu ánimo y traerte sentimientos de malestar.
Hay palabras que no sólo nos hacen sentir una mala
sensación sino también ayudan a que nos autoimpongamos límites. Cosas como “No
puedo ir”, “No tengo tiempo”, “Soy pésima/o para eso” son barreras invisibles
que levantamos sin darnos cuenta. Porque si analizamos bien la situación la
verdad es que sí podemos ir (pero decidimos no hacerlo), tenemos tiempo (pero
ese tiempo lo queremos utilizar en otra cosa), y puede que no seamos expertos
en alguna cosa, pero probablemente es porque no hemos querido dedicarle el
tiempo necesario para serlo.
Claramente, no es que al cambiar estas formas de
expresarnos mágicamente vamos a poder hacer lo que sentimos que no podemos, o
vamos a crear más horas en el día. Sin embargo, podemos ir avanzando en nuestra
vida de manera más fluida y tranquila; sin sentirnos culpables por
restricciones inexistentes, sin sentirnos mal porque no tenemos una cierta
capacidad y dándonos un merecido espacio para poder crecer en el futuro.
Para que empecemos a ser un poquito más conscientes de
estas presiones y limitaciones que nos autoimponemos y a su vez comencemos a
ser más gentiles y respetuosos con nosotros mismos, te entregamos 5 ejemplos de
frases que desde hoy mismo puedes reemplazar para liberarte de las emociones
negativas que traen:
1- “Soy pésima/o para”…
Ejemplos de esto podrían ser: “Soy pésima para
cocinar”, “Soy pésimo para las matemáticas” “Tengo pésima memoria”. ¿Es esto
verdad? ¿Es que somos pésimos o la verdad es que nunca nos hemos dado el tiempo
para mejorar? Muchas veces se trata de temas que no nos llaman la atención, y
por eso mismo no nos interesa aprender más sobre ellos. Otras veces, es
simplemente que no le hemos dado prioridad. Esta bien, no tenemos que ser
expertos en todo y podemos aprender más cosas en el futuro, así que basta
reconocerlo y dejar de lado la culpa.
¿Con qué lo reemplazo?
– “La verdad es que no me llama la atención la cocina,
así que nunca he aprendido a cocinar bien. Prefiero ocupar mi tiempo en
aprender (cualquier otro hobby que tengas)”.
– “Nunca disfruté de las matemáticas en el colegio, y
actualmente no es uno de mis fuertes. Seguro que si me dedicara a aprender
podría ser mucho mejor, pero, por ahora, no me motiva hacerlo”.
– “¡Mi memoria no es la mejor, pero estoy comiendo
pasas para mejorarla!”. Estas nuevas frases te dan la posibilidad de mejorar en
el futuro, y son mucho más fieles a tu verdadera realidad.
2- “No tengo tiempo”
La famosa frase de H. Jackson Brown nos puede ayudar a
inspirarnos para hacer un cambio aquí: “No digas que no tienes suficiente
tiempo. Tienes exactamente la misma cantidad de horas por día que tenían Helen
Keller, Pasteur, Miguel Ángel, Madre Teresa, Leonardo da Vinci, Thomas
Jefferson y Albert Einstein.”. La realidad es que no es que no tengamos tiempo,
es que priorizamos otras cosas en el tiempo que tenemos y no hay porque
sentirse mal por eso.
¿Con qué lo reemplazo?
En vez de que te sientas agotado y estresado al decir
“No tengo tiempo” que tal si comienzas a decir “Esto es importante para mí, así
que estoy optando por ocupar la mayor cantidad de tiempo en él”.
– “Me doy cuenta que estoy priorizando algunas cosas
que no tienen tanta importancia como yo pensaba que tenían. Voy a revisar cómo
puedo cambiar mi agenda semanal para empezar a darle prioridad a lo
importante”.
Nuevamente, no es que generarás más tiempo, pero si
comenzarás a estar más atento/a a como ocupas este recurso y tendrás la
oportunidad de ocuparlo de manera más sabia cada vez.
3- “No sé”
Muchas veces ésta es nuestra primera respuesta para
cualquier pregunta, incluso sin siquiera pensar si es que es verdad o no.
Algunas veces es cierto que no sabemos, pero tenemos la posibilidad de
averiguar la respuesta. Otras veces sólo necesitamos un tiempo para pensar un
poquito y encontrar la respuesta. El objetivo es reemplazar esta frase con otra
que nos evite sentirnos incapaces o inútiles. Para esto, podemos dar una
respuesta más clara y específica.
¿Con qué lo reemplazo?
– “No sé, pero puedo intentar averiguarlo”, o
– “La verdad es que no tengo mayor interés en ese tema y entonces no manejo esa
información” o también.
– “Deja pensarlo un ratito y te contesto”.
Cualquiera de estas respuestas dicen la verdad, que eres una persona que está
en control y que toma acción cuando es necesario.
4- “Debería hacerlo/ Tengo que”
“Debería ir al supermercado hoy”, “Tengo que hacerlo,
se lo prometí”, “Tengo que ir al cumpleaños”, “Estoy obligada hacerlo”, etc. La
verdad es que nadie nos obliga a nada, nosotros somos quienes decidimos. ¿Por
qué hacernos las víctimas si tenemos toda la capacidad para elegir qué va pasar
con nosotros mismos?
¿Con qué lo reemplazo?
– “Quiero comer mañana, así que escojo ir al
supermercado hoy”.
– “Me hace feliz honrar mis compromisos, entonces lo haré yendo a este
cumpleaños.”
– “Este evento es parte de mi trabajo, y como quiero continuar trabajando aquí,
tomo la decisión de ir.”
Al reconocer que tú has tomado la decisión de tomar
una acción por una cierta razón, dejas de lado la víctima y nuevamente pasas a
ser el protagonista de tu propia historia… sin ninguna carga negativa o mal
sentimiento.
5- “No puedo”
Ejemplos de esto sería “No puedo ir” o “No puedo
hacerlo”. Querer es poder, y si realmente quisiéramos hacerlo, probablemente lo
haríamos. Entonces dejemos de lado el sentimiento de culpabilidad. Sólo estamos
optando por otra posibilidad y eso no debería generarnos estrés por ningún
motivo.
¿Con qué lo reemplazo?
Formas de ser más honestos y abiertos serían:
– “Agradezco la invitación pero quiero estar tranquila en casa hoy”,
– “La verdad es que quiero focalizar mi energía en otra tarea que tiene mayor
importancia para mí y por esto opto por no hacer lo que me estas pidiendo”,
– “Tengo la capacidad de hacerlo, pero preferiría que otra persona tomara esta
responsabilidad, ¿existe la posibilidad que sea así?”.
¡Sí! ¡Tú puedes hacer de todo, pero si conscientemente
decides que es lo mejor para ti!
Estas son sólo algunas posibilidades que existen para reemplazar frases que nos
están limitando. Seguramente podrás pensar en otras que sean más naturales para
ti, o que sientas que se ajusten mejor a tu realidad. Como sea, ya tienes la
posibilidad de estar alerta a ti mismo y dejar de lado formas de hablar que no
te están beneficiando
¡Comienza hoy a energizarte y empoderarte con tus propias palabras!






