25 de mayo de 2026

La muerte desde la perspectiva de uno de los grandes alquimistas

Thomas Vaughan fue uno de los más importantes alquimistas británicos de toda la historia. Hermano gemelo del reconocido poeta místico Henry Vaughan, la obra de Thomas, quien escribió también bajo el nombre de Eugenius Philalethes, es admirada por su claridad y su extenso conocimiento de la filosofía natural de su tiempo. Su trabajo puede considerarse continuación de Tritemo, Paracelso y Agrippa, entre otros alquimistas. En su importante Antroposophia Theomagica, Vaughan da una visión de lo que es la muerte desde la perspectiva alquímica:

La muerte es un ‘receso de la vida hacia el ocultamiento’ –no un aniquilamiento de alguna partícula en específico sino una retirada de las naturalezas ocultas hacia el mismo estado en el que estaban antes de manifestarse. En este receso los diferentes ingredientes del hombre regresan a aquellos diferentes elementos de los cuales provienen antes de acceder a un compuesto. Puesto que pensar que Dios crea la menor cosa ex nihilo en el trabajo de generación es pura fantasía metafísica. Así las partes terrestres –como sabemos por experiencia– regresan a la tierra, las celestiales a un limbo celestial superior, y el espíritu a Dios, quien lo dio. No debe sorprenderles que afirme que el espíritu del Dios viviente está en el hombre, cuando Dios mismo lo reconoce como suyo.

Vaughan luego agrega, escribiendo bajo su pseudónimo de Eugenius Philalethes, “amante de las piedras”, que “aquellos que han bebido el agua de los filósofos” no temen a la muerte porque reconocen “que lo que sea que exista en la naturaleza es digno de ser abrazado”. El conocimiento de la realidad espiritual los libera del temor que surge sólo de la ignorancia. Esto los coloca en un selecto grupo en el que se encuentran Enoch, Elías, Esdras, Zoroastro, San Pablo y otros que caminan “en la luz supernatural”. “Para unirse a nuestra asamblea es necesario que percibas esta Luz”, advierte.

Thomas Vaughan practicaba alquimia con su esposa Rebecca, quien murió de una misteriosa enfermedad antes de que lograra un importante avance en su práctica. Esto es inusual y, entre otras cosas, es una de las razones por las cuales Peter Levenda considera que existen notables paralelos entre el trabajo alquímico de Vaughan y el tantra. En esto Levenda sigue la insinuación que hace el poeta Kenneth Rexroth en su introducción a las obras de Thomas Vaughan, donde sugiere que Vaughan es uno de los únicos alquimistas que realmente reveló el secreto (el cual tiene que ver con “experimentos del sistema nervioso autónomo”), y en donde se especula que Vaughan y su esposa pudieron haber realizado prácticas sexuales y/o yóguicas, las cuales los acabaron llevando a la muerte.

Vaughan, como los practicantes de los vehículos tántricos budistas y del dzogchén, buscaba hacer un cuerpo de luz, unirse a la divinidad en vida y en conciencia. Y en esto existen diversos paralelos entre las prácticas soteriológicas budistas (en las que el practicante une su mente con la luz) y el llamado cuerpo de la resurrección del cristianismo, paralelos que ha notado el padre Francisco V. Tiso en su libro Rainbow Body and Resurrection. La alquimia existió en Oriente y en Occidente; y, si bien en Oriente existió y existe de alguna manera todavía una alquimia material que prepara medicinas y transforma metales, el tantra es ciertamente una forma de alquimia y de alguna manera la alquimia hermética-cristiana es también una forma de tantra. Vaughan tal vez sea una de las pistas que revelan que los alquimistas de la tradición occidental también trabajaban con la energía luminosa para transformar su mente-cuerpo y unirse con la divinidad de manera consciente.

He escrito sólo lo que la deidad ha verificado ante mis ojos en particular y que puede justificarse ante el mundo en general. He conocido su luz secreta: su lámpara es mi instructor.

(Thomas Vaughan)

Fuente: pijamasurf.com

18 de mayo de 2026

Inteligencia emocional: Razonamiento vs. Emociones

Vivimos en una cultura que contrapone emoción y razón como si se tratase de dimensiones antagónicas del espacio psíquico…hablamos como si lo emocional negase lo racional y decimos que lo racional define lo humano. Al mismo tiempo, sabemos que cuando negamos nuestras emociones, generamos un sufrimiento en “los nosotros” o “los demás”, que ninguna razón puede disolver.

Hablamos como si la razón y la lógica del razonar tuviesen un fundamento transcendental, y como si tal fundamento diese validez universal a nuestros argumentos racionales…

…lo racional se realiza, desde lo emocional.

Las emociones son disposiciones corporales que especifican dominios de acciones, con lo que las acciones humanas, cualquiera que sea el espacio operacional en el que se den, se fundan en lo emocional porque ocurren en un espacio de acciones especificado desde cada emoción. El razonar también… (el creer que “razonamos”, o que pensamos de una manera “totalmente racional” en algún momento es una entallecía del “yo” humano)
…todo sistema racional tiene fundamento emocional, y es por ello que ningún argumento racional puede convencer a nadie que no esté de partida convencido, al aceptar las premisas “a priori” que lo constituyen.

Las emociones son disposiciones corporales que especifican en cada instante el dominio de acciones (situaciones) en que se encuentra la persona; y, el emocionar, entendido como un fluir de una emoción a otra, es un fluir de un dominio de acciones a otro.

Todo sistema racional y, en efecto, todo razonar, se da como un operar en las coherencias del lenguaje a partir de un conjunto primario de coordinaciones de acciones tomado como premisas fundamentales, aceptadas o adoptadas, a priori.

Pero, ocurre que todo aceptar a priori, se da desde un dominio emocional particular en el cual, queremos lo que aceptamos, y aceptamos lo que queremos, sin otro fundamento que nuestro deseo, que se constituye, y expresa en nuestro aceptar.

Todo sistema racional tiene fundamento emocional y es por ello que ningún argumento racional puede convencer a nadie que no esté de partida, convencido al aceptar las premisas a priori que lo constituyen.

“El ser humano adquiere “su emocionar” en su vivir congruente con el emocionar de los otros seres, humanos o no, con quienes convive.”

Lo humano surge en la historia evolutiva del linaje homínido al que pertenecemos, al surgir el lenguaje…

…es el modo de vida homínido, lo que hace posible e incluso necesario, el lenguaje; y es el “amor” como la emoción que constituye el espacio de acciones en el que se da el modo de vivir homínido, la emoción central en la historia evolutiva que nos da origen.

Cuidado con las conversaciones de autodepreciación…

…” soy torpe y siempre lo hago todo mal.” nos lleva a un fluir entrelazado de las emociones con el lenguaje, y cuando esto ocurre, el resultado de nuestro quehacer, parece confirmar nuestra autodepreciación… y luego las emociones de una situación concreta, afectan a las emociones de otras, se entremezclan, y entre ellas forman nuestro estado de ánimo…
(profecías autocumplidas)

Hay que realizar las tareas en la emoción del placer, porque cuando las realizo en una emoción distinta del placer, adscribimos nuestro desencanto o desagrado a las circunstancias en que se da nuestra tarea y la acusamos de interferir en ella…

…si realizamos la tarea en la frustración, significa que estamos realizando la tarea en el deseo de estar en un lugar distinto de donde se está.

…si realizamos la tarea en la expectativa, significa que estamos en el deseo de tener el resultado de la acción antes de completarla.

Debemos darnos cuenta de nuestras emociones, y conocerlas en su fluir, cuando queremos que nuestra conducta sea “racional”, desde la comprensión de lo emocional.

Humberto Maturana.

4 de mayo de 2026

Equilibrio

Los cuerpos tienen una disposición en círculo y en el cuerpo humano se dan principio y fin. Platón completa el círculo en el “Fedón”, cuando dice: “¿Hay alguna cosa contraria a la vida o no? Sí, la hay, dijo. ¿Qué es? La muerte”. Pero también la muerte tiene su contrario, lo inmortal.

Aristóteles escribió: “Dicen que los principios de las cosas están dispuestos en parejas de contrarios…”. La mayor parte de las cosas humanas son parejas de opuestos: lo blanco y lo negro, lo dulce y lo amargo, el bien y el mal… Alcmeón sostiene que la base de la salud es el equilibrio (ísanomian) de los poderes (dynámion); equilibrio entre los dos polos que tienen todas las cosas.

Hay que mantener siempre abiertos los sentidos a los aspectos irracionales de la conciencia; pero sin perder de vista el lado racional, ya que sería invitar a la enfermedad. En el inconsciente coexisten lo bueno y lo malo, al igual que la naturaleza es hermosa y terrible a la vez. Decía Jung: “De lo malo me ha llegado mucho bien (…) es solo al aceptarlas (las cosas) cuando podemos asumir una posición hacia ellas (…) Así que ahora pretendo jugar al juego de la vida siendo receptivo a lo que venga…, bueno y malo, sol y sombra (…) y aceptar mi propia naturaleza con sus lados positivo y negativo (…) Sustentando los opuestos podemos exponernos a la vida en toda nuestra humanidad”.

Sócrates nos enseña que la naturaleza humana participa de lo divino. El Tao nunca para, es fluir permanente. Lo divino está en permanente movimiento, es el Todo, la Unidad, y en lo divino no existe la polaridad. Jenófanes de Colofón dice: “pues él todo entero ve, todo entero piensa, todo entero siente…”. Más tarde Séneca diría: “Es la naturaleza la que me da todo esto… Todas las veces que quisieres te es lícito cambiar el nombre del autor de nuestros bienes… Todos los nombres que te plugiere* darle le vendrán bien como que signifiquen una potencia o efecto celestial…”


Tratamiento para la sanación de malos hábitos (3)

Día 3: Miércoles ME RODEO DE LUZ PURA Hoy me rodeo de la Divina Luz de Dios, Pura y Perfecta. Respiro la Luz que el Amado Espíritu Sant...