Amada niña lemuriana, bendito momento para conectarnos en amor y Luz como siempre hacemos.
Hoy me
pides hablar un poco sobre la separación y la Unidad. Amada, separarse es
alejar lo común y anteponer las diferencias ¿acaso crees que esto va a llevarlos
a algún lado? Sé que en tu Ser está claro que no es así, más, sin embargo,
dentro de toda la 3D y la realidad que viven hoy parece ser una constante
incluso entre los trabajadores de la Luz, aquellos que se supone están en
servicio de entrega profunda desde el Ser, el juicio y el ego no observado los
llevan a dar por sentado que hay unos y otros, sienten bandos y además se hacen
parte de algunos de ellos en nombre de la consciencia.
Los más
elevados, los más adelantados, los más conectados consigo mismos, los que saben
más, los que tienen la verdad en sus manos (que además es única e inmutable). ¡Vaya!
Qué mundo de etiquetas, que destructivo eso, ¡que desolador ver todo desde un
solo lado! Continuar el juego de separación y división que ha instalado la
matrix.
Sí como
bien sabes todos somos parte de un mismo universo sin límites ni fronteras,
donde todos somos, estamos y pertenecemos ¿cómo es posible que aún estos
conceptos permanezcan como una impronta indeleble en algunas consciencias?
No hay
un tú y yo, hay un nosotros, no hay una verdad, hay verdades y cada uno sabrá
cuál es la suya. ¿Quién impuso qué y cuándo?
Tanto
que disertar sobre esto, sería imposible escribirlo todo, pero niña lo que hay
que hacer aquí es comenzar a verse, cada uno, desde dentro, sentir su propia
fuerza, apoderarse de su propia magia y llegar hasta esa oscuridad que habita
en todos porque es parte del equilibrio, negarla es negarse una parte de sí
mismos. ¿Y qué es esa oscuridad? ¿Acaso es «malo», es «negativo»? ¡No!
Simplemente es lo que no quieres quiero ver en mí, lo que no me he decidido a
sanar para liberarme, esa oscuridad es la que los impulsa a continuar buscando
hasta encontrarse y créeme que es una vía sin regreso que toma muchas vidas a
veces, no es una receta mágica que pueda hacerlo de forma instantánea.
¡El
juicio ah! Fácil juzgar en otros lo que no queremos ver en nosotros, condenando
situaciones y personas a priori, sin sentir ni sentarse en la silla del otro
por un minuto.
No hay
buenos ni malos, no hay sabios ni ignorantes ¡no hay separación! La ven quienes
se esconden de sí mismos y vaya que aún no todos comprenden aquello de que
vemos en otros lo que necesitamos trabajar y trascender en nosotros mismos.
La
naturaleza se une y se amalgama convirtiéndose en un solo Ser que vibra en la
misma frecuencia, que compensa la carencia entre todos sus elementos y por eso
es perfecta, indómita, eterna, la tierra da, entrega, comparte, se deja habitar
por todos, y así logra su propio equilibrio desde la Unidad, porque no tiene
conceptos de separar sino de unir, de estar de Ser…
Ahora
ya creo que les he dicho suficiente para que reflexionen un poco sobre dónde
están parados en este aquí y ahora, sientan realmente qué les produce
internamente esa separación, y qué les hace sentir la Unidad. Véanse a sí
mismos como seres de amor porque eso es lo que son, y ya irán abriendo esas
mentes y dejando de racionalizar todo para que el Ser, la Luz y la Unidad
prevalezcan y se hagan presentes como ha debido ocurrir hace mucho, aunque es
parte del proceso aprender a llegar a ello.
Y el
hecho de ue este tema les interese ya dice mucho del camino que están
recorriendo. Todo es cíclico, todo vuelve y gira y seguirá girando, y con cada
vuelta la existencia te va mostrando puntos de vista y la forma de interpretar
eso y cómo es percibido. ¡Cuando te abres a recoger impresiones diferentes en
cada vuelta y a unirlas todas ah! Ahí es donde comienzas a conocer el concepto
espiritual de Unidad.
Nosotros
seguimos aquí en asistencia, en compañía y estamos para entregarles lo que
necesiten cuando lo necesiten, somos sus hermanos y nos enriquece y alegra
poder acompañarlos. Los amamos eterna e infinitamente desde la Unidad.
Yo
Soy Jesús de Nazareth ¡Yo Soy!
Canalizadora:
Solange Marín (Aurora Radiante)
Fecha: 1/11/2021
Lugar: Buenos Aires, Argentina
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