Cuando se utiliza la frase “YO SOY” se está haciendo uso de la máxima expresión relacionada con quien la utiliza. Después de eso no hay nada más, solo Dios. Cuando a Jesús le preguntaron que quien era, respondió: Yo Soy quien Yo Soy. O sea, Dios.
YO SOY se refiere a quienes somos en realidad y si sabemos que lo que está aquí, en este plano es la parte más densa de nuestro ser, si sabemos que tenemos una parte de nosotros en cada plano de existencia, si sabemos que la primera expresión de nuestro ser es la que está hecha a imagen y semejanza de Dios, si sabemos que somos seres multidimensionales, si sabemos que unificando y alineando todos nuestros seres logramos evolucionar y nos convertimos en un solo ser perfeccionado en la voluntad, inteligencia y amor divinos; entonces entendemos que no podemos utilizar la expresión YO SOY a la ligera, o con cosas negativas, porque estaríamos recalificando algo que ya es perfecto en imperfecto.
No podemos decir YO SOY seguido de un adjetivo calificativo negativo o armonioso ni siquiera en relajo. Ya que nuestro subconsciente no sabe cuándo estamos hablando en relajo y nos puede cumplir lo que en forma irresponsable estamos afirmando.
El verdadero YO SOY es el primer ser de todos, es la primera expresión de nosotros mismos, es quien tomó la decisión de involucionar hasta el plano físico. Ese es el verdadero YO SOY
Cuando decimos YO SOY tal o cual cosa, no solo nos referimos a nuestra personalidad inferior aquí en la tierra, sino que nos referimos a todo el conjunto de todo lo que somos, por lo tanto, tenemos que estar conscientes de nuestro alcance, tenemos que saber que podemos utilizar nuestro YO SUPERIOR para toda cosa constructiva que queramos realizar. Y con solo decir YO SOY estamos reconociendo todo el poder e inteligencia de nuestra primera expresión, para dirigirla conscientemente en nuestro mundo.
Nuestra Presencia Divina o nuestro YO SUPERIOR está esperando que la reconozcamos, está esperando que corramos el velo que nos incomunica, que nos separa, para poder trabajar juntos en nuestro plan divino. Reconociéndola nos convertimos en una sola energía, en un solo poder actuando en nuestra corriente de vida.
Esta presencia que YO SOY tiene todo el conocimiento de la verdad, te puede instruir, te puede cuidar, te puede sanar, te puede ayudar en tu hogar, en tu trabajo, en todo lo que tú quieras calificar con armonía y perfección. Al fin y al cabo, somos una sola expresión de Dios actuando en distintos planos de existencia, reconociéndonos para actuar como una sola persona, para descubrir el plan divino que nos corresponde.
Al entender cuál es nuestro plan divino y estar totalmente unificados, todos los caminos se abren, todas las oportunidades se presentan y los milagros comienzan a manifestarse, porque para eso vinimos a la tierra, para descubrir quienes somos en realidad, para recuperar nuestra memoria perdida y como una sola fuerza evolucionar de vuelta al padre.
Acostumbrémonos a decir YO SOY
Con mi YO SOY todo lo puedo.

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