15 de agosto de 2022

PACTO DE ANGELES.


Había una vez un Ángel que sabía que era todo Luz, que era un Ser Divino.

Siempre estaba rodeado por el infinito Amor de Dios.

Todos los Seres que estaban con él eran grandiosos y magníficos.

Cada uno era una parte luminosa y vibrante del Todo.

Nuestro Ángel vivía en el Absoluto, fuera de la dualidad, de lo relativo. Todo a su alrededor era paz y armonía, belleza y bienestar. Vibraba en la más alta esfera del Puro Amor.

Así, nuestro pequeño Ángel, era como una vela encendida en el Sol.

En medio de la más grandiosa Luz (de la que formaba parte), no podía verse ni experimentarse a sí mismo.

No podía sentir quién ni qué realmente era.

Por eso, Dios con su sabiduría, se acercó y le dijo:

- ¿Sabes querido Ángel, ¿qué deberías hacer para satisfacer ese anhelo tuyo?

- ¿Qué, Dios mío, ¿dime qué debo hacer? – Preguntó el Angelito.

- Debes separarte del resto de nosotros – respondió Dios –y luego debes seguir por ti mismo en la Oscuridad.

- ¿Qué es la Oscuridad Padre? – preguntó otra vez el Angelito.

- Lo que Tú no eres – respondió Dios.

- Pero ¿Cómo haré para experimentarla? –  nuevamente preguntó el Ángel.

- Deberás viajar al mundo de la materia y ahí experimentarás envidia, egoísmo, traición, dolor y muchas emociones más de esa índole.

Serás lo que no eres; pero dentro tuyo siempre habrá un impulso para volver a Mí. En ese camino experimentarás la oscuridad, deseando siempre volver a la Luz.

- Y Yo como vivo en Ti, disfrutaré de tu viaje, recreando y recorriendo una vez más la Gloria de MI SER a través Tuyo.

- Tu voluntad será la Mía, pues ejercerás el libre albedrío y experimentarás muchas y variadas emociones. Recuerda que nunca Mi voluntad será la Tuya, Tú debes elegir, manifestarte y crear, Tú podrás sentir la maravillosa sensación de vivir.

Serás Divinidad Absoluta experimentándose a sí misma.

Y al final del camino te estaré esperando como siempre – contestó Dios amorosamente.

El Ángel escuchaba maravillado. Nacía en él un intenso dese o de comenzar el viaje. El viaje infinito hacia la Luz.

- ¿Qué aspecto de la oscuridad deseas experimentar primero? preguntó Dios.

- ¿Puedo elegir uno? – respondió el Ángel.

- El que desees – afirmó Dios.

- Entonces elijo el dolor. Experimentar el dolor más intenso en todo mi ser.

Esto lógicamente provocó un pequeño problema.

Pues para que nuestro pequeño Ángel experimentara el dolor,

debería haber por lo menos otro Angelito, otro Ser Divino que

se lo causara. Y todo lo creado por Dios es perfección y Amor.

El Ángel miró a su alrededor y no había nadie capaz de hacer tal cosa. No había ningún Alma menos perfecta, menos maravillosa

que él.

Sin embargo, entre los muchos Angelitos que escuchaban esta conversación, uno se acercó y le dijo:

- Yo te ayudaré a que sientas el dolor más profundo que pueda experimentar tu Ser.

- ¿Por qué deseas hacer esto? – preguntó nuestro Ángel, que no podía comprender cómo un Ser tan perfecto deseaba disminuir su vibración al nivel de causar dolor, una emoción de la oscuridad.

- Muy simple – dijo el Ángel bondadoso – lo haré porque te amo.

 Además, Tú has hecho lo mismo por mí.

- ¿Lo hice? – preguntó el Ángel.

- Por supuesto. ¿No lo recuerdas? Hemos sido Todo de Eso,

Tú y Yo. Hemos sido del Arriba y del Abajo, de la Izquierda y la Derecha. Hemos sido del Aquí y del allá, el Ahora y el Entonces.

Hemos sido lo Grande y lo Pequeño, el Hombre y la Mujer.

Todos hemos sido el Todo de eso.

- Lo hicimos por acuerdo, para que cada uno de nosotros pudiera experimentarse a sí mismo como la parte Suprema de Dios, porque comprendimos que…

- “En ausencia de Eso que No Eres (la oscuridad), Eso que Eres (la Luz), no es”.

- “En ausencia del frío, no puedes sentir calor.

En ausencia del dolor, no puedes ser feliz, sin eso que llaman mal, la experiencia que llaman bien no puede existir”.

- Si eliges ser una cosa, algo o alguien opuesto a eso tiene que mostrarse en algún lugar de tu Universo para hacerlo posible.

A eso le llaman Dualidad.

- Este ciclo lo hemos hecho y lo estaremos haciendo eternamente; pero nunca será igual. Similar, quizá. Siempre estaremos recreándonos junto al Padre. Ahora que has nacido de nuevo a un nuevo ciclo de vida, lo has olvidado todo, para poder disfrutar una vez más de la Eterna Verdad. – comentaba cariñosamente el Ángel Bondadoso.

Nuestro Angelito lo escuchaba sorprendido y ansioso, sin entender demasiado.

- Pero antes te pediré una cosa a cambio. – dijo el Ángel Bondadoso.

- ¡Cualquier cosa! ¡Cualquier cosa! – respondió nuestro Ángel, entusiasmado al saber que pronto podría experimentar el dolor.

- En el momento en que Yo te produzca el dolor más intenso que haya experimentado Tu Ser, por favor recuerda quién Soy Yo realmente y quién Eres Tú. – solicitó amorosamente el Ángel Bondadoso.

- ¡Oh, no lo olvidaré! – prometió nuestro Ángel. – Te veré en la Perfección Divina en la que te tengo ahora y recordaré quién Soy. Siempre tendré presente este PACTO DE ÁNGELES. Nunca olvidaré que la única forma de recrear la Luz es experimentando primero la oscuridad.

Gracias, querido Ángel por tu servicio.

- ¡Que así sea! – afirmó el Ángel Bondadoso.

Y así fue. En un planeta y en un tiempo, en el mundo de la materia, nuestro Angelito se convirtió en Madre y el Ángel Bondadoso en Su Hijo.

Ambos se amaban profundamente, casi como recordando su esencia Divina. La vida era hermosa para ellos.

Su relación era un canto de Amor. Pasaron los años…

Ambos se comprendían y ayudaban, hasta que un día, un oscuro día, ese Hijo (nuestro Ángel Bondadoso) repentinamente murió. Feliz por haber cumplido con la promesa, se desprendió de su cuerpo físico volviendo a desplegar sus alas.

Mientras tanto, nuestro Angelito (la Mamá ahora), experimentaba el dolor más intenso que había soportado su Ser.

Expectante, el Hijo desde el Cielo, esperaba que su Mamá recordara el pacto que habían hecho; pero no. El tiempo pasaba y la Mamá sufría intensamente. Su cuerpo y su espíritu estaban desgarrados. Su dolor era profundo y persistente.

No tenía consuelo. No recordaba el PACTO DE ÁNGELES.

Fue así como el Ángel Bondadoso, no soportando más el calvario del Angelito, decidió comunicarse con otro Ángel que estaba en ese mismo planeta, y le pidió que escribiera una historia. ESTA HISTORIA…

Esta historia donde narrara toda la verdad de lo sucedido y luego se la leyera a su Mamá, para ayudarla a recordar quién era Ella y por qué sentía dolor.

Y eso es lo que estoy haciendo ahora. Y lo que seguiré haciendo hasta que todos aquellos que han olvidado… recuerden los pactos que han hecho con Dios.

Me cuentan las voces del futuro que después de leer muchas veces esta historia, todos los Angelitos que habían pactado sentir dolor, recordaron. Pudieron almacenar en su memoria espiritual el dolor y de esa forma disfrutar la felicidad y la alegría más plena del Amor.

Nuestra Mamá y su Hijo, separados físicamente ahora, volvieron a sonreír y a sentirse bien.

Cuentan, además, que, tras leer esta narración, muchos; pero muchos Ángeles comenzaron a recordar todos los pactos que habían hecho entre ellos.

Y en ese planeta, chiquito, cuyo nombre se me pierde, hubo más Perdón, Solidaridad, Compasión, Ayuda, Felicidad, Alegría… En fin, más AMOR, mucho, muchísimo más AMOR. ESTO ES VERDAD. LA VERDAD MÁS ABSOLUTA QUE HAYAS OÍDO. RECUERDEN, SIMPLEMENTE RECUERDEN QUERIDOS ÁNGELES, PUES A MEDIDA QUE VAYAN RECORDANDO, SE UNIRÁN E IRÁN VOLVIENDO POCO A POCO A CASA.

 

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