Encontrará su religión en la naturaleza; no en las estatuas muertas, sino en los árboles vivos que bailan al viento.
Encontrará su oración con las estrellas. Dialogará con la
existencia tal como es. No vivirá con ideas abstractas. Vivirá con realidades. Su
compromiso será con la naturaleza.
El Nuevo ser humano leerá la sagrada escritura de la
naturaleza. Tratará de descifrar los misterios de la vida, no tratará de
desmitificar la vida.
Tratará de amar esos misterios, de penetrar en esos
misterios. Será un poeta, no será un filósofo. Será un artista, no será un
teólogo.
Su ciencia será para comprender la naturaleza, no para
conquistar la naturaleza y la persuadirá para que le revele sus secretos.
El nuevo ser humano no romperá los ciclos naturales, los
respetara haciéndose uno con la tierra, el aire, el agua, el fuego y el prana
de Dios .
Ese nuevo ser humano será amor porque ya habrá entendido que
somos una unidad que se dispersa en la tierra simplemente para amar.

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