“Entrar en el amor equivale a ser salvados…”
Esto
se nos ha enseñado a través de muchos cuentos de hadas, películas, tv, novelas
y libros en general.
Imágenes
de salvación y salvadores. Por ejemplo, en el cuento de la Cenicienta, ella lo
estaba pasando muy mal, hasta que llegó el príncipe salvador a redimirla. La
pudo “ver” (“Te veo” …), la hizo su princesa… la salvó.
Y
con Blancanieves, lo mismo. Ella no estaba demasiado bien, cuando la malvada
madrastra la envenenó… Y de nuevo llegó un príncipe, la besó y la
salvó. ¡La despertó de un largo sueño!
Así
que toda esta programación social nos ha inundado.
Cuando
fui a la universidad a estudiar comunicación, había un curso sobre Cuentos de
Hadas en el que había muchas discrepancias. Pero tuve otra clase en la que
también hablamos de los cuentos de hadas. Sobre la doncella en aprietos por
causa de dragones, o de una mujer, una o varias mujeres, que la matan, la
envenenan… o la humillan y abusan física y sicológicamente de la pobre… (¿Ves
el patrón aquí…?) Y entonces llega el hombre y la salva. En esta
clase se nos dijo que lo importante aquí no es que fuera un hombre o una mujer
o una estructura social … sino un individuo, que tiene problemas y que su “ser
superior” viene a salvarle, a despertarle…
Pero
a los niños y niñas se les cuentan estas historias desde temprana edad,
programándoles para que si eres niño vayas y salves niñas… y si eres
una niña seas pasiva, y sólo esperes… puesto que, si actúas por tu cuenta
casi seguro que las cosas no salgan bien, te engañen y te comas una manzana
envenenada… o que llegue la medianoche, se te caiga todo el “maquillaje” … o te
quedes encerrada en una torre, y ya no puedas salir…
Así
que se nos ha mostrado por siglos a las mujeres como seres vulnerables, sin
esperanza ni capacidad alguna… Y es siempre lo masculino lo que entra en acción
y tiene poder… No sabemos cómo él se volvió poderoso… puede que haya nacido
así, pero aparece como salvador.
Leemos
todas estas historias a nuestros niños, y así es como hemos crecido, con todos
estos cuentos y esta programación.
Veamos
las estructuras religiosas. La mayoría de los íconos religiosos, los dioses son
del género masculino. Y también los líderes y fundadores: Jesús, Buda, Mahoma…
Las
mujeres no cuentan más que en aspectos muy pasivos, sometidas.
El
dolor está muy entrelazado con el amor. Y otra vez, hay muchas
historias en nuestro repertorio que lo ilustran: Romeo y Julieta…
amor = dolor.
Hay
dolor cuando nos quitamos las gafas de sol y de pronto la otra persona te ha
herido, o tú a ella. Heridas, dolor. Y con frecuencia cuando una
persona se está enamorando entra el dolor emocional y físico. ¿Por qué? Por la
disminución de la consciencia personal, la menor vibración. Y tal vez pienses:
“Pero ¿cómo puede ser que enamorarse implique menos consciencia y
vibración si somos amor, si todo es amor…?
Pero,
verás, hay una gran diferencia entre enamorarse y amar. Son vibraciones muy
distintas… Hablo de amor mundano y de amor universal, y de cómo los
confundimos.
Y la
razón de que baje nuestra vibración con el enamoramiento se debe a que
acarreamos una programación que se ha convertido en una pesada carga:
posesividad, apego, mucho apego, tener y retener…

No hay comentarios:
Publicar un comentario