En el camino aprendí, que llegar alto no es crecer,
que mirar no siempre es ver, ni que escuchar es oír,
ni lamentarse es
sentir, ni acostumbrarse es querer...
En el camino aprendí,
que andar solo no es soledad,
que cobardía no es
paz, ni ser feliz sonreír.
Y que peor que mentir,
es silenciar la verdad.
En el camino aprendí que la
ignorancia no es no saber,
ignorante es ese ser cuya
arrogancia más vil
es de bruto presumir y no
querer aprender.
En el camino aprendí, que
puede un sueño de amor
abrirse como una flor, y
como esa flor morir,
pero en su breve existir,
ser todo aroma y color.
En el camino aprendí que la
humildad no es sumisión,
la humildad es ese Don que
se suele confundir:
No es lo mismo ser servil,
que ser un buen servidor.
En el camino aprendí que la
ternura no es doblez,
ni vulgar la sencillez, ni
lo solemne verdad;
vi al poderoso mortal y a
tontos con altivez.
En el camino aprendí que es
mala la caridad
del ser humano que da
esperando recibir,
que no hay defecto más ruin
que presumir de bondad.
En el camino aprendí que, en
cuestión de conocer,
de razonar y saber, es
importante, entendí,
mucho más que lo que vi, lo
que me queda por ver.
Cuando vayan mal las
cosas, como a veces suelen ir,
cuando ofrezca tu
camino sólo cuestas que subir,
cuando tengas poco haber,
pero mucho que pagar,
y precises sonreír aun
teniendo que llorar...
Cuando tu dolor te
agobie y no puedas ya sufrir,
descansar acaso debes, pero
nunca desistir.
... En el camino aprendí ...lo bueno a desaprender

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