10 de agosto de 2026

Tratamiento para la sanación de malos hábitos (7)

Día 7: Domingo

ORDEN DIVINO

Cuando arreglo una habitación, un escritorio lleno de libros, un armario repleto de infinidad de objetos, me doy cuenta que muchas cosas no estaban en su lugar.

Busco el orden de las cosas y observo que todo el espacio que estaba aparentemente ocupado, queda libre. Esto abre nuevos vacíos, que si son bendecidos, traen con toda seguridad la mayor armonía y provisión.

Así es mi vida. Si deseo prosperar, sé que en ningún momento Dios me lo va a negar; pero primero debo establecer Orden Divino en mi vida, con los que me rodean, en mis pensamientos y sentimientos y, sobre todo en mis hábitos diarios.

Hoy pido a mi Celestial Padre, me enseñe a vivir en Orden Divino, para que así gane el derecho de conciencia de invocar en mi vida este principio y establecerlo cuando es necesario, especialmente cuando necesito armoniosamente usar la Ley para llenar vacíos.

Hoy busco pensar en Orden Divino, sentir en Orden Divino, hablar en Orden Divino, amar en Orden Divino… VIVIR EN ORDEN DIVINO. Que este Orden Divino que me beneficia y me cobija con su paz, también sea la bendición que se expande hacia toda la humanidad. Gracias Glorioso y Amado Padre Nuestro. Amén.

PRÁCTICA
HOY PUEDES CREAR VACÍOS

Este día es de gran energía y fuerza creadora. Puedes poner en práctica las enseñanzas de este libro, buscando algo que necesites en casa. Piénsalo bien, que no sea algo caprichoso o porque se te ocurrió locamente. Recuerda que un verdadero vacío es una necesidad, este es el único requisito indispensable.

Si lo que pides no es algo sinceramente necesario, estás perdiendo tu tiempo y energía. Ten en cuenta que lo que pidas debe estar dentro del Orden Divino.

Te daré un ejemplo para que tengas una buena idea de cómo practicar la forma de llenar los vacíos. Ante todo “EL UNIVERSO NO SOPORTA LOS VACÍOS”. La Ley Universal llena todo vacío con lo primero que se califique. Si tú te quejas, tu pensamiento estará calificado negativamente y de esa misma correspondencia se llenará el vacío. Así que ten mucho cuidado con lo que piensas. Bueno, vamos entonces al ejemplo.

Imagina que en tu casa hay solamente un televisor, el cual es bastante antiguo, a blanco y negro y vive molestando continuamente. Para que funcione tiene sus mañitas, como esperar cuatro minutos a que caliente y prenda, cuadrar la pantalla con tres golpes y apagarlo cada dos horas para que se enfríe.

Todos los vecinos tienen hace mucho tiempo su televisor a color; las visitas se burlan de tu televisor y tu ánimo por ver los programas de fin de semana se te ha bajado.

Cuando todos te dicen que compres un televisor nuevo, tú replicas que has ahorrado, pero algo pasa y falla la compra. Realizaste inclusive varios servicios espirituales para obtener el dinero y comprarlo, pero hasta la fecha el dicho televisor Nuevo.

No ha aparecido. ¿Te suena esto parecido con alguna cosa que has deseado mucho tiempo?

No creo que aparezca nunca hasta que no cambies tu actitud y uses sabiamente la Ley universal. Lo primero es pensar: “este televisor ya no lo necesito, lo devuelvo a la fuente”. Luego véndelo fácil, regálalo a un amigo, dónalo o colócalo en el cuarto de tu empleada para que se distraiga y tenga algo más, fuera de su transistor.

Esto, para desocupar la mesa donde estaba el aparato y crear el vacío donde deberá ser llenado por tu nuevo y hermoso televisor a color. No lo dudes, no temas a la forma de pago, no dudes de tu derecho de conciencia para poseerlo, simplemente realízalo.

Ya con la mesa desocupada, coloca tus manos sobre ella, e invoca a la Divina Presencia de Dios y en su nombre declara que el espacio sea llenado con un televisor. Descríbelo como lo quieres e imagínalo, dando gracias a Dios por la bendición de tu regalo.

Procura sentarte en esos días frente a la mesa; siente el vacío y luego cierra tus ojos y visualiza el televisor nuevo encendido, con un magnífico programa y toda la familia rodeándote, felices de su nuevo televisor; luego da a Dios las gracias y siente con certeza que te va a llegar. Lo más seguro es que pronto te vendrá, y tal vez, en la forma en que menos imaginabas.

Procura empezar, mientras aprendes, con cosas pequeñas. Las primeras prácticas deben ser con un solo pedido hasta que se cumpla. Recuerda: “LA PRÁCTICA HACE AL MAESTRO”. No te desanimes si al comienzo no es tan rápido como esperas; persevera y alimenta la seguridad en ti mismo y la fe en la Divina Presencia de Dios. Como todo, hay que ganar la experiencia. ¡Tú puedes hacerlo! Luego cuéntame cómo te fue.

Solange.

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