29 de septiembre de 2026

Ser Uno con el Todo…

“- Amigo sabio, ¿sentías momentos de tristeza y desánimo antes de alcanzar la iluminación?

– Sí, a menudo.
– Y ahora, después de alcanzar la iluminación, ¿sigues viviendo momentos de tristeza y desánimo?
– Sí, también, pero ahora no me importan.” (Tradición Budista)

A menudo, se tiene una idea equivocada de lo que significa crecer interiormente e iluminar nuestra vida de paz.

No se trata de transformarse en un vegetal indiferente a la lágrima y a la risa, sino en un Testigo Consciente de las contradicciones que vivimos y de la gran diversidad de tendencias que experimenta nuestra persona.

El Espíritu no niega al cuerpo, ni a las emociones, ni a la mente, sino que las incluye. 

Cuando desarrollamos la conciencia de espectador desde la que observar la propia mente y sus vericuetos, nos convertimos en testigos de lo que sucede, sea del signo que sea. El dolor y las consiguientes presiones que nuestro psicocuerpo experimenta en las curvas de la vida, lejos de ser resistidas y por tanto creadoras de sufrimiento, son aceptados desde ese espacio silencioso y lúcido en el que es la conciencia expandida.

A partir de este desarrollo, aquello que anteriormente resultaba doloroso deja de ser una dura carga. Sucede que la vida ha sido abrazada con su plena diversidad y el mundo sigue desplegando sus fríos inviernos y sus primaveras soleadas. Uno entonces observa todo aquello que le pasa al cuerpo y a la mente como vehículos de la gran travesía.

Ya no se trata de pretender eliminar las tormentas de la vida, sino más bien de saber navegar durante las mismas, observando los miedos y ajustando las velas. En la visión global, todo lo que sucede tiene sentido y no se le opone resistencia. En realidad, uno se ha dado cuenta de que no puede cambiar el mundo. Las cosas simplemente ocurren. Lo que todavía nos importa y perturba sigue dando lecciones que señalan nuestra necesidad de desafección y de visión expandida.

Autor: Pedro Martín Fuente: lawebdepedromartin.com.ar

21 de septiembre de 2026

Baña este momento en Luz…por Jeff Foster

La vieja silla está aquí, ofreciéndose a sí misma, susurrando, “Ven, siéntate, descansa, estás agotado. Mira, estoy aquí…”

Y la alfombra que realmente nunca viste antes, porque estabas demasiado ocupado buscando la iluminación y la salvación y el amor en el futuro – observa como simplemente… está aquí… ofreciéndose plenamente a ti, postrada ante tu presencia, susurrando, “Ven, puedes recostarte, sentarte, pararte, no te pido absolutamente nada, no quiero nada. Estoy aquí…”

En realidad, no viste la alfombra porque querías iluminarte primero. ¡Querías ser una persona iluminada parada en la alfombra! Trabajarías en ti mismo por cuarenta años, meditando para alcanzar el Nirvana, para sanar tus traumas, para perfeccionar tu ‘yo’, para trascender tu ego, o para esperar hasta que estuvieras ‘listo’ antes de otorgarle algún valor a la alfombra, contemplando la alfombra, reconociendo la alfombra como una expresión divina, y como un tremendo regalo.

Todo era pospuesto, ¿lo ves? Todo era un movimiento fuera de ‘lo que es’, fuera del extraordinario carácter sagrado de lo ordinario. Era un desplazamiento hacia un futuro que jamás podría llegar…

La alfombra siempre estuvo aquí. La silla siempre estuvo aquí. Lista. Viva. Inocente. Esperando. La vida siempre estuvo aquí, ofreciéndose a sí misma, insinuándose, llamándote, invitándote, para que la vieras, invitándote a despertar, a volver a la vida, a ser un hijo de la presencia consciente. Y, sin embargo, tú estabas demasiado ocupado huyendo, hacia un ‘futuro’, hacia un sueño…

Tan sólo toma un momento. Cualquier momento. Este momento. Y contémplalo en tu amorosa presencia consciente, báñalo en tu luz.

Jeff Foster 

15 de septiembre de 2026

Los 11 pasos del Camino del Amor


1. Primero, contigo mismo.

Sólo cuando estás bien contigo mismo puedes estar bien con los demás

2. Manejar la soledad.
Sólo cuando manejas tu soledad puedes manejar una relación.

3. Sólo se da lo que se tiene.
Necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte para respetar, y aceptarte para aceptar, porque nadie puede dar lo que no tiene.

4. Paz interior.
Ninguna relación te dará la paz que tú mismo no crees en tu interior.

5. Fantasía que genera frustración.
Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas es una fantasía que sólo trae frustraciones.

6. Autonomía.
Ninguna relación te brindará felicidad que tú mismo no construyas.

7. Autosuficiencia.
Sólo podrás ser feliz con otra persona cuando, bien convencido, seas capaz de decirle: “No te necesito para ser feliz”.

8. Independencia
Sólo podrás amar siendo independiente hasta el punto de no tener que manipular ni manejar a los que dices querer.

9. Requerimientos.
Para amar necesitas una humilde autosuficiencia, autoestima, y la práctica de una libertad responsable.

10. Autoestima y madurez.
Ámate a ti mismo, madura, y el día que puedas decirle a esa otra persona “Sin ti me la paso bien”, ese día estarás preparado para vivir en pareja.

11. Compartir.
Dos personas que vivan en pareja podrán ser felices sólo cuando se hayan unido para compartir su felicidad, no para hacerse felices la una a la otra.

Conclusión:

“Dos personas se aman únicamente cuando son capaces de vivir la una sin la otra, pero deciden vivir juntas”

Fragmento tomado de El Camino Al Amor: Los 11 pasos.  M. Scott Peck

Herramientas del Cielo para cerrar ciclos

Son tiempos trascendentales los que vivimos y la forma cómo se está dando nuestro despertar, depende mucho de los pensamientos que manejamos...