YO SOY EL ALIENTO DEL ESPÍRITU, UNA EXPRESIÓN DE VIDA PERFECTA.
Mi
aliento es la fuerza misma de vida en mí. Cuando inhalo, mis pulmones se
expanden, mi sangre es oxigenada y soy infundido con energía. Al exhalar, mi
cuerpo libera el dióxido de carbono que ya no necesita, limpiándome
completamente. Este proceso increíble se ha estado repitiendo desde que nací.
Enfoco
mi atención en la respiración, dando gracias por la fuerza de la vida divina en
mí. Lleno mis pulmones con esta vida sanadora. Al inhalar, afirmo: Yo soy
saludable y estoy bien, y mantengo ese pensamiento y mi respiración por unos
segundos. Despacio y suavemente exhalo, diciendo: Gracias, Dios.
Con este ejercicio sencillo estoy listo para acoger el día con energía y
vitalidad renovadas.
Tomado de la palabra diaria unityenlinea.org

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