4 de noviembre de 2024

Cuando el alma decide encarnar en la tierra.

Cuando el alma decide encarnar en la Tierra, es consciente de los desafíos a los que se enfrentará y de los patrones que heredará de su familia biológica. De hecho, no nace en una familia por “casualidad”, sino porque en esa familia se encuentran las lecciones que viene a trascender, así como algunas de las almas afines que ya han estado junto a ella en muchas otras existencias (las almas a las que más odiamos, por ejemplo, pueden ser nuestros mejores “amigos” en el otro lado).

Para entender este punto de vista, es necesario que nos olvidemos de la idea de la “muerte” física como final de todo y comprendamos que el alma (la esencia espiritual de cada persona) no muere, sino que, simplemente, encarna en diferentes cuerpos, en distintas épocas de la historia, para obtener determinadas experiencias y aprendizajes que la lleven, “sobre el terreno”, a una mayor conciencia. Realmente no hay un “final”, pero lo interesante de la vida en la Tierra es que “parece” que ese final es una aplastante realidad y que nuestro tiempo es limitado.

Cuando nos abramos a la idea de que todo lo que vivimos es una elección nuestra y de que en realidad estamos transitando el plan de experiencias humanas que escogimos antes de nacer, el camino se hará más sencillo y dejaremos de considerarnos pobres víctimas del destino y de un lugar aparentemente inhóspito como la Tierra (es inhóspito porque esa es la visión actual del humano, no porque realmente lo sea). Todos los seres humanos se encuentran a un pensamiento de distancia de que cambie su universo y empiecen a crear conscientemente su realidad, pero ese paso hay que atreverse a darlo, aunque ello implique dejar atrás siglos y siglos de creencias limitantes y de ausencia de poder personal.


Javier López Alhambra
Almas Estelares - Javi López

28 de octubre de 2024

LAVARSE CON SILENCIO


Contaba una joven monja que muy agobiada fue a consultar a su director espiritual: “Mire, padre, estoy muy preocupada. Es que, cuando estoy mejor en la capilla, es cuando no hago nada, ni pienso en nada; simplemente estoy”. El sacerdote sonrió: “No se preocupe, hermana, acaba de descubrir el silencio”. La religiosa no se fue muy convencida. ¿Cómo podía alcanzar aquella paz interior sin pensar, reflexionar, sin leer algo? Y sin embargo, estando así simplemente, saboreaba una quietud y una alegría que nunca hasta entonces había disfrutado.

Vivimos más que nunca  ensordecidos por el ruido. Hay un ruido exterior que no para: en el bar, en el coche, en casa, en la calle. La radio, la tele, el móvil, mensajes, publicidad nos embotan los sentidos. 

Pero hay otro ruido interior más peligroso, el de la mente, que runrunea dentro de nosotros desde un personaje que creemos ser y no somos. Te da la tabarra con la culpabilidad del pasado, que ya no existe, y por tanto, se convierte en una tortura inútil. O con las preocupaciones de lo que va a venir, un futuro lleno de miedos que nos adelantamos también inútilmente de forma masoquista, porque aún no sabemos realmente cómo será. La mente siempre nos contamina con sus ruidos, alejándonos de lo que es.

Sólo el silencio nos libera. Pero le tenemos pavor, porque lo identificamos con soledad y vacío, sin apreciar que es una soledad acompañada del Universo y un vacío lleno. Escribe Benedetti:

Qué espléndida laguna es el silencio

allá en la orilla una campana espera

pero nadie se anima a hundir un remo

en el espejo de las aguas quietas. 

Si nada más levantarnos, se enciende la tele en casa, y se apaga al irnos a la cama; si las noticias, en su mayoría negativas, nos bombardean día y noche; si el teléfono móvil, la publicidad y las redes sociales se han convertido en nuestro cordón umbilical con la vida, vivimos dentro de una nube de ruidos. 

Un autor anónimo medieval del siglo XIV escribió un libro titulado La nube del no saber. Es curioso lo moderno que resulta este viejo tratado en rechazo de toda conceptualización, en lo que coincide con el interés que despierta hoy en Occidente la meditación oriental del Yoga y el Zen. Quizás porque se ha convertido en una urgente necesidad de subsistir. Se trata de un hecho que va más allá de las religiones e incluso de la fe y la increencia. El silencio interior es la mejor terapia que existe. Dice Ana María Schlutter que “el silencio es regresar a casa”, es decir, recuperar nuestra identidad que está en el fondo de nuestro ser, sobre el cual hemos echado mucha hojarasca, mucho ruido.

A la gente le da miedo el silencio porque cree que cuando se queda sola consigo misma le van a morder todos sus monstruos interiores. O que no va a conseguirlo por las distracciones y pensamientos que reaparecen. Hay métodos sencillos como contar respiraciones de diez en diez o repetir una frase o una palabra. Pero el objetivo es intentar, sin tensiones, sortear ese “loro interior” e ir conectando con el fondo de nuestro ser, donde estamos bien; quizás porque salimos así de fábrica y poco a poco nos hemos ido estropeando con palizas mentales e identificaciones absurdas: nos centramos en el papel que representamos en la comedia de la vida más que en lo que en el fondo somos.

No deja de ser paradójico en un mundo hipercomunicado como el nuestro, que la tristeza mayor del hombre provenga de sentirse separado, en definitiva, solo en medio de una multitud, solicitado por millones de signos y sonidos. El silencio cura porque nos conecta con lo que somos, nos devuelve a la unidad con todo. Mejor lo sintetiza esta hermosa frase de Tagore: “Pues que se prende en ti el polvo de las palabras muertas, lava tu alma en el silencio”.

Pedro Miguel Lamet

21 de octubre de 2024

¿Dolor de garganta? Pruebe el jarabe natural que utilizan los cantantes

Picor en la garganta, una especie de molesto pinchazo, dificultad para tragar, carraspera… no falla: es la dolencia típica de estas fechas.

Si va al médico, hay un 60% de probabilidades de que le prescriba antibióticos. Sin embargo, en la mayoría de los casos no sólo serán inútiles, sino que contribuirán a crear resistencia a los antibióticos, una de las mayores amenazas a la salud a la que nos enfrentamos.

Hoy le voy a dar las fórmulas de dos infusiones y un jarabe que puede preparar usted mismo en casa y que dejarán su garganta suave y sin dolor de forma completamente natural. Allá van.

Infusión calmante

La naturaleza ha puesto a nuestra disposición plantas pectorales, ricas en mucílagos, que son emolientes y tienen acción calmante. Es el caso del malvavisco (Althea officinalis), la malva (Malva sylvestris), el verbasco o gordolobo (Verbascum thapsus) y la amapola (Papaver rhoeas). Con todas estas plantas en infusión se puede disminuir el dolor, ablandar las secreciones y calmar la tos leve.

Utilícelos en esta forma y cantidades: 50 g de malvavisco (hojas, flores y raíces), 50 g de malva (flores y hojas), 40 g de verbasco (flores) y 40 g de amapola (pétalos).

Para preparar la infusión, vierta 1 litro de agua hirviendo sobre 20 g de la mezcla, tape y deje infusionar durante 10 minutos. Filtre y beba con una pajita a lo largo del día sin recalentar la infusión (la puede conservar en un termo), pudiendo endulzar la bebida con miel de eucalipto. Además de eficaz, ¡es deliciosa!

Infusión cicatrizante

Para curar las pequeñas lesiones que la tos acaba dejando en la garganta, puede ayudarse de plantas cicatrizantes como la caléndula. Tome 50 gotas de tintura madre (TM) tres veces al día, diluidas en una infusión no demasiado caliente.

También puede preparar una infusión con la siguiente mezcla: 30 g de eucalipto (hojas), 30 g de mirto (hojas), 40 g de pino silvestre (yemas) y 20 g de tomillo (puntas en flor).

Para prepararla, ponga 20 g de la mezcla en 500 ml de agua, hierva 5 minutos y deje infusionar otros 10. Filtre y beba una taza tres veces al día, tras haber añadido la TM de caléndula en la cantidad indicada.

¿Se da cuenta de la cantidad de alternativas que existen a los preparados químicos para hacer frente a la tos y el dolor de garganta?

Ahora le voy a dar una receta que me encanta, de un jarabe sorprendente por su eficacia y totalmente natural, que puede preparar usted mismo en su casa sin más elementos que un cazo para cocer, una cuchara para remover y un bote donde guardarlo. ¡Facilísimo!

Un jarabe a base de malvavisco

Seguro que recuerda las “nubes”, esas golosinas que todos los niños han comido durante su infancia. Actualmente están compuestas de azúcar y gelatina pero originalmente los malvaviscos, que es como también se conoce a este dulce, se hacían con las raíces de malvavisco (Althea officinalis L.) y se usaban para curar las gargantas irritadas.

Las flores y raíces del malvavisco contienen mucílagos que se hinchan en contacto con el agua y adquieren una textura viscosa. La acción emoliente de los mucílagos se conoce desde el antiguo Egipto y, en la actualidad, se ha demostrado que los polisacáridos de sus raíces poseen notables propiedades antitusivas.

Preparación: haga una decocción de raíces de malvavisco poniendo a hervir 25 g de raíces en 500 ml de agua durante 10 minutos. Añada 700 g de azúcar de caña y cueza hasta obtener un líquido con consistencia de jarabe. Deje enfriar y beba tres cucharadas soperas al día.

El jarabe también permite disminuir la acidez gástrica y previene los reflujos gastroduodenales que pueden provocar a su vez tos e irritación de la faringe y la laringe.

Puede añadir al jarabe 20 gotas de TM de erísimo (también llamado “hierba de los cantores”) cada dos horas (cinco veces al día como máximo).

El erísimo (Sisymbrium officinale), de la familia de las brasicáceas, es una planta vellosa, erguida y con ramas extendidas, cuyas minúsculas hojas de color amarillo pálido se reúnen en racimos. Está extendida por toda Europa y por todas las regiones templadas, pudiendo encontrarse al borde de los caminos, en terrenos yermos o en escombreras.

En el siglo I el médico griego Dioscórides consideraba al erísimo como una planta muy eficaz contra los catarros pulmonares y las toses purulentas. Su acción beneficiosa sobre la laringe y la faringe fue reconocida en el siglo XIX y finalmente confirmada por la ciencia en 1942.

La planta contiene glúcidos (mucílagos y pectinas) y trazas de aceite esencial azufrado, lo que aporta propiedades descongestionantes, antiinflamatorias y antitusivas sobre la faringitis y la afonía. Estas propiedades justifican la reputación que siempre ha tenido el erísimo como planta de los oradores, los comediantes y los cantantes.

Luis Miguel Oliveiras

15 de octubre de 2024

¿Con qué cacerolas cocina?

Entre los distintos materiales (acero, acero inoxidable, hierro colado, cerámica, revestimientos antiadherentes, porcelana…), las sartenes o las cazuelas, la temperatura alta y baja, la frecuencia con la que cada uno cocina, el número de miembros de la familia, su presupuesto, el tamaño de la cocina, el tipo de cocina (de gas, eléctrica, inducción, vitrocerámica…), elegir parece la historia de nunca acabar.


Pero no se rompa la cabeza: ¡apueste por cazuelas de acero inoxidable!

Es muy sencillo: unas buenas cazuelas de acero inoxidable acompañadas por una buena tapa y unas buenas asas permiten cocinar de todo, y una sola vida se nos queda corta hasta que se estropean.

Son baratas, permiten guisar, calentar, recalentar e incluso dorar la carne conservando intacto su sabor. Añada una sencilla cesta para cocción al vapor (también en acero inoxidable) y podrá cocinar al vapor sobre la cazuela, incluso a baja temperatura. Además, puede dejar en su interior sin miedo alimentos tanto líquidos como sólidos, calientes o fríos y hasta los más ácidos.

El acero inoxidable de calidad para las cazuelas es por lo general del 18/10, es decir, un acero que contiene un 18% de cromo y un 10% de níquel, una composición que estabiliza los materiales e impide que las partículas tóxicas pasen a los alimentos. Es uno de los materiales más seguros que existen, lo que explica que sea la primera opción elegida tanto en hospitales como en cocinas industriales.

El acero inoxidable 18/10 no se oxida, no se rompe y es resistente a los arañazos. No necesita ningún tratamiento químico para aumentar su resistencia. Es 100% reciclable y, de hecho, entre el 50% y el 60% de los productos de acero inoxidable hoy en día están fabricados a partir de acero inoxidable reciclado.

No obstante, vale la pena invertir en unas cacerolas buenas. La diferencia entre marcas es enorme, ya sea por la calidad de la cocción, que podrá constatar desde el primer uso, o por su vida útil.

Una historia (casi) eterna

Yo utilizo las mismas cacerolas de acero inoxidable desde hace veinte años, así que imagínese la de veces que han cocinado, se han quemado, se han quedado abandonadas en el fregadero, se han lavado con detergente, han pasado por el lavavajillas, se han quedado olvidadas en el fuego o en un rincón de la nevera con una capa de salsa de tomate ácido, o cuántas veces han sufrido una brutal agresión por parte del estropajo o la punta de un cuchillo.

Nuestros hijos las han utilizado como escalón, tambor, casco de caballero, martillo o recipiente para toda clase de experimentos químicos.

Lo crea o no, en la actualidad se encuentran prácticamente igual que el primer día. Tanto el fondo y las asas como el interior y el exterior.

Compruebe el grosor del fondo, la calidad de la tapa y las asas

Las cacerolas de acero inoxidable de buena calidad tienen un fondo grueso compuesto por varias capas de metal superpuestas, generalmente de acero inoxidable y aluminio.

Las capas de aluminio se encuentran entre las capas de acero inoxidable para evitar que entren en contacto con la comida. Cuanto más alta sea la gama, más capas habrá, lo que permite distribuir mejor el calor.

El precio también dependerá de las asas y la tapa.

Yo recomiendo las tapas de metal grueso, aunque eso va en gustos. Son más caras que las de cristal, pero aíslan mejor. Y, por supuesto, también son más resistentes.

En cuanto a las asas, eso ya depende de cada uno. El mango desmontable que resulta tan práctico a la hora de guardar las cazuelas, también le permite ahorrar, ya que sólo necesitará comprarse uno para usarlo con 3 ó 5 cacerolas.

Fabrique su propio producto de limpieza 100% natural, sencillo y eficaz

Para limpiarlas, ¿qué le parecería fabricar su propio producto de limpieza? No le llevará más que un momento y evitará los detergentes químicos que están a la venta. Eche un vistazo a la receta que le propongo.

Estos son los ingredientes necesarios para un litro y medio de producto de limpieza polivalente:

  • 1 litro de agua.
  • ½ litro de vinagre blanco.
  • 2 cucharadas soperas de jabón negro (esto es opcional para un resultado más eficaz, pero necesitará aclarado).
  • 20-30 gotas de aceites esenciales (puede utilizar uno solo o combinar varios): árbol de té, eucalipto, espliego, limón, pino silvestre, menta piperita, canela…

Preparación:

  • En un frasco o pulverizador vacío mezcle el jabón negro y los aceites esenciales.
  • Añada el vinagre blanco y el agua. Agite con fuerza y… ¡ya está listo!

Si tiene algún amigo cocinillas, o simplemente conoce a alguien que agradecerá saber por qué cacerolas vale la pena apostar o cómo fabricarse un limpiador ecológico, le invito a reenviarle este e-mail.

¡A su salud!


Luis Miguel Oliveiras

30 de septiembre de 2024

Artabán: El Cuarto Rey Mago que nunca llegó a adorar al Niño Jesús

Como cada año se espera la llegada de los tres Reyes Magos para la madrugada de este 6 de enero. Cuenta la tradición que los reyes viajaron desde el lejano oriente guiados por una estrella y cargados con regalos para ofrecer al Mesías que nacería en Belén.

Melchor, Gaspar y Baltazar, llegaron a tiempo al pesebre donde nació Jesús y entregaron los regalos que traían para adorarlo: Oro, incienso y mirra.

Sin embargo, pocos saben que en realidad eran cuatro los reyes magos que debieron haber llegado aquella noche a Belén, pero, ¿Qué pasó con el cuarto rey mago?

Artabán era el nombre del rey que jamás conoció a Jesús.

Su historia se encuentra en algunos textos antiguos, que dan cuenta del largo camino que recorrió buscando a Jesús, para entregarle el regalo que debió haberle obsequiado la noche en que nació.

Artabán junto con Melchor, Gaspar y Baltazar, habían hecho planes para reunirse en Borsippa, una antigua ciudad de Mesopotamia desde donde iniciarían el viaje que les llevaría hasta Belén para adorar al Mesías.

El cuarto rey mago llevaba consigo una gran cantidad de piedras preciosas para ofrecer a Jesús, pero cuando viajaba hacia el punto de reunión encontró en su camino a un anciano enfermo, cansado y sin dinero. Artabán se vio envuelto en un dilema por ayudar a este hombre o continuar su camino para encontrarse con los otros reyes. De quedarse con el anciano, seguro perdería tiempo y los otros reyes le abandonarían. Obedeciendo a su noble corazón, decidió ayudar a aquel anciano.

El tiempo había pasado y en el punto de reunión no encontró más a sus tres compañeros de viaje.

Decidido a cumplir su misión, emprendió un largo camino sin descanso hasta Belén para adorar al niño, pero al llegar, Jesús había nacido y José y María estaban rumbo a Egipto, escapando a la matanza ordenada por Herodes.

Artabán emprendió entonces un viaje en el que, por donde quiera que pasaba, la gente pedía su auxilio, y él, atendiendo siempre a su noble corazón, ayudaba sin detenerse a pensar que el obsequio de piedras preciosas que cargaba, poco a poco se reducía sin remedio. En su andar, Artabán se preguntaba: ¿Qué podía hacer si la gente le suplicaba por ayuda? ¿Cómo podría negarle ayuda a quien la necesitaba?

Así pasaron los años y en su larga tarea por encontrar a Jesús ayudaba a toda la gente que se lo solicitaba.

Treinta y tres años después el viejo y cansado Artabán llegó por fin a donde los rumores le habían llevado en su larga búsqueda por Jesús. La gente se reunía en torno al monte Gólgota para ver la crucifixión de un hombre que, decían, era el Mesías enviado por Dios para salvar las almas de los hombres. Artabán no tenía duda en su corazón, aquel hombre era quién había estado buscando durante todos esos años.

Con un rubí en su bolsa y dispuesto a entregarla joya pese a cualquier cosa, Artabán encaminó sus pasos hacia aquel monte, sin embargo, justo frente a él apareció una mujer que era llevada a la fuerza para ser vendida como esclava para pagar las deudas de su padre. Artabán la liberó a cambio de la última piedra que le quedaba de su basto tesoro.

Triste y desconsolado, nuestro cuarto rey mago se sentó junto al pórtico de una casa vieja. En aquel momento, la tierra tembló de forma brusca y una enorme piedra golpeo la cabeza de Artabán. El temblor aquel anunciaba la muerte de Jesús en la Cruz.

Moribundo y con sus últimas fuerzas, el cuarto rey imploró perdón por no haber podido cumplir con su misión de adorar al Mesías. En ese momento, la voz de Jesús se escuchó con fuerza: Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo y me vestiste, estuve enfermo y me curaste, me hicieron prisionero y me liberaste. Artabán, agotado, preguntó: ¿Cuándo hice yo esas cosas? Y justo en el momento en que moría, la voz de Jesús le dijo: Todo lo que hiciste por los demás, lo has hecho por mí, pero hoy estarás conmigo en el reino de los cielos.

Por: David Rivera

23 de septiembre de 2024

Los árboles sanadores de la Madre Tierra

Tradicionalmente, en multitud de culturas, los árboles son considerados como el eje vertical de toda la vida en la tierra. Sensibilizarnos con esa energía, despertar nuestro cuerpo y nuestra conciencia hacia ellos es un aprendizaje y una práctica sanadora que nos lleva a encontrarnos con nuestra energía primigenia y nos conecta con una sensación vibrante de limpieza interna. Muchos de los trastornos de los seres humanos que viven en ciudades desaparecerían con un simple paseo por la naturaleza.

Antiguamente se creía que cada árbol poseía un espíritu propio con una energía especial que es capaz de transmitir a su alrededor y las personas buscaban esta energía para lograr el equilibrio. Los beneficios de abrazarse a un árbol son incontables, misteriosos pero fáciles de verificar si les prestamos atención, si los observamos y nos comunicamos con ellos mirándolos, en silencio.

Nos cargan de buenas vibraciones y nos dan su energía de manera natural. Los árboles nos ayudan a establecer contacto con el poder de la naturaleza de manera fácil y bella, nos relajan y nos llenan de una energía pura.

Elección de un árbol con el que trabajar

Los libros del Tao llamados Mantak Chia y Maneewan Chia hablan de que a lo largo de la historia, los seres humanos han usado todas las partes del árbol como remedio para curar. Y llegaron a algunas conclusiones respecto a los distintos árboles y su capacidad de sanar a los humanos. Los árboles grandes son los que contienen más energía. Entre los más poderosos se encuentran los árboles que crecen junto al agua corriente. Algunos son más cálidos o fríos que otros. Hay que practicar para distinguir las diversas propiedades de los diferentes árboles.

Las 14 especies de árboles que al abrazarlos sanan diversas partes del cuerpo:

Los Pinos

Los pinos irradian energía, nutren la sangre, fortalecen los sistemas nerviosos y contribuyen a prolongar la vida. También alimentan el alma y el espíritu.
Los pinos son llamados los “Arboles Inmortales”. La poesía y la pintura china antiguas están llenas de admiración por los pinos. Si bien los pinos son a menudo la mejor elección, se pueden usar muchos otros árboles o plantas.

Ciprés y Cedros

Los cipreses y los cedros reducen el calor y nutren la energía.

Sauces

Los sauces ayudan a eliminar los vientos malsanos, a liberar la humedad excesiva del cuerpo, a reducir la alta tensión sanguínea y a fortalecer el aparato urinario y la vejiga.

Olmos

Los olmos tranquilizan la mente y fortalecen el estómago.

Los Arces

Los arces persiguen a los vientos malsanos y ayudan a mitigar el dolor.

Las Acacias

Las acacias blancas ayudan a eliminar el calor interno y a equilibrar la temperatura del corazón.

Higuera de Bengala

Las higueras de Bengala limpian el corazón y ayudan a eliminar la humedad del cuerpo.

Los Canelos

Los canelos eliminan el frio del corazón y del abdomen.

Los Abetos

Los abetos ayudan a eliminar cardenales (enfermedad), a reducir la hinchazón y a curar los huesos rotos más rápido.

Los Espinos

Los espinos ayudan en la digestión, fortalecen los intestinos y reducen la tensión sanguínea.

Abedul

Los abedules ayudan a eliminar el calor y la humedad del cuerpo y a desintoxicarlo.

Ciruelo

Los ciruelos nutren el bazo, el estómago, el páncreas y tranquilizan la mente.

Higuera

Las higueras eliminan el exceso de calor del cuerpo, aumentan la saliva, nutren el bazo y ayudan a detener la diarrea.

Los ginkgos

Los ginkgos ayudan a fortalecer la vejiga y alivian los problemas urinarios de las mujeres.

Para establecer relación con un árbol, y estar en comunión con él hay que mirarlo en silencio y enseguida se siente la energía sanadora que brota de él.

Intuitivamente sabrás qué hacer: puede que pongas tus manos en su corteza, que le abraces o que apoyes tu espalda, con todos los centros energéticos de tu columna vertebral, en su tronco y te llenes de energía. Es realmente sanador poder experimentar, poder vivir con intensidad, esta bella unión con los árboles.

Cada árbol, al igual que cada persona, tiene una personalidad, anhelos y vida propia. Los arboles difieren ampliamente en su gusto por el contacto humano.
Algunos son muy generosos y quieren dar toda la energía que absorben. Otros son débiles o están enfermos y precisan su energía reparadora. Algunos son simplemente almas amigables que disfrutan de la compañía del hombre. Otros son bastante indiferentes a los hombres. Puede aprender y crecer trabajando con todos ellos. Intente ser abierto y respetuoso en lugar de presionarlos para que sirvan a sus propósitos. De esta manera, los arboles le proporcionaran algo más que otra fuente de energía: amistad, expresión humorística y amor.

Visítalo en forma periódica para que el árbol sepa cuando irás y pueda esperarte. Es probable que percibas con toda claridad que el árbol realmente te extraña cuando desapareces durante un tiempo más prolongado que el habitual.

cosmoplug.com

2 de septiembre de 2024

EL MAESTRO Y EL RELOJ ROBADO

Un hombre se acerca a un señor mayor y le pregunta: «¿Se acuerda usted de mí?»

El anciano le responde que no. El otro le dice que fue alumno suyo, y ahora es profesor.

El anciano se interesa: – «¿Por qué te hiciste profesor?»

Le contesta el antiguo alumno: – «Me hice profesor, porque usted me iluminó para intentar ser como usted»:

“Un día, en clase, un compañero trajo un reloj nuevo magnífico, y decidí robárselo. Se lo quité del bolsillo. Poco después, mi compañero notó el robo y se quejó a usted, que era el profesor.

“Entonces usted habló a toda la clase: – «Alguien ha robado el reloj de este chico. Quien lo robó, que lo devuelva». Pero yo no quise devolverlo.

“Entonces usted cerró la puerta de la clase, mandó a todos ponerse de pie, para buscar uno por uno en sus bolsillos de todos, hasta encontrar el reloj. Mandó a todos cerrar los ojos, para que nadie le viese si lo encontraba. 

“Cuando llegó a mí, encontró el reloj y lo recuperó. Pero siguió buscando en los bolsillos de todos. Cuando terminó, dijo: «Pueden todos abrir los ojos. Ya tenemos el reloj». No me dijo usted nada. Nunca mencionó aquel suceso. Nunca dijo a nadie quién había robado el reloj.

“Ese día, usted salvó mi dignidad para siempre. Fue el día de mayor vergüenza de mi vida. Pero también fue el día que me salvó de convertirme en un ladrón, en un delincuente. Nunca se supo nada.

“Usted me dio una lección moral impagable. Yo capté el mensaje: entendí qué debe hacer un verdadero educador. ¿Se acuerda de ese episodio, maestro?”

El profesor respondió: –«Recuerdo la situación, el reloj robado, que busqué en todos, etc. Pero no te recordaba… ¡porque yo también cerré los ojos y no miré la cara a ninguno, mientras buscaba el reloj!»

“Educar es hacer a los alumnos ser más grandes y nobles”.

Un profesor debe moverlos a ser mejores, a superarse y a esforzarse.

Un maestro anima al alumno a “crecer y a dar lo mejor de sí mismo “.

“Un estudiante se labra a conciencia, como el mármol más fino.

Corregir no es rebajar, ni menospreciar o humillar… Es pulir y mejorar.

¡Enseñar es contagiar y llenar de alegría e ilusión por aprender!

Los 11 pasos del Camino del Amor

1. Primero, contigo mismo. Sólo cuando estás bien contigo mismo puedes estar bien con los demás 2. Manejar la soledad. Sólo cuando maneja...