20 de febrero de 2018

El sonido es una parte importante en el Universo

El sonido es una parte importante en el Universo, los acordes adecuados pueden crear estados muy positivos. ¿Como podríamos crear un sonido interno que influya en nuestras acciones, de manera que podamos corregirlas debidamente, para poder aplicar mejor la Ley de proyecciones inadecuadas de nuestro intelecto y así enfocar nuestra intención debidamente, para poder emplear mejor la Ley de Causa y Efecto? (María)
El sonido en el universo se aplica axiomáticamente como el resultado vibratorio de la Acción, Obra y Pensamiento. Cuando el sonido se convierte en acordes, estamos hablando de un conjunto energético el cual generará tal o cual sonido, puede ser agradable o desagradable, esto dependerá de su contenido. Los seres que han despertado y viven de acuerdo con una consciencia mayor y más profunda, tienden a través del trabajo personal de sus vidas, a activar ciertos canales cerebrales internos, los cuales forman un circuito energético (Circuito Lid) este circuito va a agudizar los pensamientos y estos lo ayudarán en la percepción general de su realidad. La energía-pensamiento emana a través de sus cristales SONIDOS y el conjunto de energías-pensamientos-sonidos los podemos catalogar como: Energías-pensamientos-positivos o negativos. Todo dependerá de la mezcla o agrupación que tengan estas energías-pensamientos-cristales que se juntaron por el deseo en el cerebro.
Si son positivos entonces el sonido que emanarán será comparado a la música más elevada, sutil y maravillosa que ustedes hayan podido escuchar, pero si son negativos, entonces su sonido será la distorsión más horrible que sus oídos hayan podido oír. La energía-pensamiento se une y se mezcla en el cerebro antes que el sonido, este será el resultado del “PENSAR”.
El resultado del pensar se convierte en sonido. El sonido se transforma en agradable o desagradable y esta consecuencia marcará la diferencia en sus vidas, cuyo efecto ustedes lo sentirán inmediatamente como: Una vida agradable, sana, armoniosa, melodiosa, sonora, musical, cadenciosa, proporcionada, afinada, equilibrada, simétrica… o será disonante, desafinada, desequilibrada, enferma, desagradable, desproporcionada etc.La Ley de la Causa y Efecto ustedes la pueden percibir y aplicarla en sus vidas… “Todo lo que produce desarmonía, angustia, desamor, pena, tristeza, desequilibrio, intranquilidad, cólera, rabia, envidia, celos, ira, desacierto y más… ES PORQUE NO ESTÁN EN EL CAMINO CORRECTO… paren, retrocedan y comiencen todo de nuevo… El sonido interno, agradable o desagradable se los va a indicar, escuchen su música interna, es el yo interno que vibra al unísono de las energías-pensamientos, él los guiará porque no se equivoca nunca. (El Ser Uno – 3/5/09)

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26 de enero de 2018

Los efectos milagrosos de dosis extremadamente altas de la vitamina D3.

Jeff T. Bowles
En las páginas siguientes presentaré una nueva teoría, sencilla y elegante, que explica por qué una terapia con altas dosis de vitamina D3 puede prevenir o curar todas las epidemias y problemas de salud que padece la humanidad desde los años 80, es decir, desde el momento en que los médicos por primera vez aconsejaron no exponerse al sol y utilizar siempre protectores solares. Esta es, precisamente, la causa de muchas enfermedades comunes a las que nos enfrentamos hoy en día: adiposidad (obesidad), autismo, asma y muchas otras.
La historia de la vitamina D3
A continuación, me gustaría dedicar algunos párrafos a la historia de la vitamina D3; quizá despierte su interés y desee saber más sobre ella.
Es probable que la humanidad ya conociera la existencia de la vitamina D en la antigüedad. Sin embargo, no fue hasta 1650 cuando se describió por primera vez a nivel científico un caso de déficit de vitamina D; por aquel entonces, esta enfermedad se denominaba raquitismo. Y hasta 1920 no se descubrieron las propiedades de la vitamina D3. Un científico estaba experimentando con perros que habían pasado toda su vida en espacios cerrados y no veían nunca el sol. Descubrió que los animales no desarrollaban raquitismo cuando se les alimentaba con un poco de aceite de hígado de bacalao. Además, constató que el raquitismo también se curaba si se exponía a los perros a la luz solar. Más adelante se averiguó que la sustancia activa presente en el aceite de hígado de bacalao era, precisamente, la vitamina D3.
¿Qué es el raquitismo? Se trata de una enfermedad de los huesos muy extendida en el siglo XIX y principios del XX entre los habitantes de las ciudades europeas y norteamericanas. En aquella época, la mayor parte de la población trabajaba en fábricas, es decir, en espacios cerrados, y no recibía suficiente luz solar. Los niños afectados de raquitismo presentaban problemas de crecimiento, piernas arqueadas y huesos blandos y débiles; en las mujeres, causaba una deformación de la pelvis tan pronunciada que solo podían dar a luz mediante cesárea. Cuando los adultos enfermaban de raquitismo, este doloroso reblandecimiento de los huesos se denominaba osteomalacia (que significa, precisamente, «huesos blandos» o «débiles»).
El aceite de hígado de bacalao contenía un componente desconocido que, aparentemente, curaba este trastorno deficitario, y la correspondiente sustancia activa recibió el nombre de «vitamina D», ya que poco antes se habían descubierto las vitaminas A, B y C. No fueron conscientes del hecho de que no se trataba en absoluto de una vitamina, sino más bien de un importante esteroide (o secoesteroide), que, por lo visto, la mayoría de los seres vivos necesita para conservar la salud. La vitamina D3 no solo está contenida en el aceite de hígado de bacalao; nuestro cuerpo puede fabricarla si nos sentamos al sol y dejamos que la luz solar incida sobre nuestra piel desprotegida.
Acción de Vitamina D3
La luz solar aviva una forma inactiva de la vitamina –muy parecida a D3 y compuesta de colesterina– y la transforma en una hormona funcional (previamente hay una serie de pasos intermedios en el hígado y en los riñones, pero en este contexto podemos olvidarnos de ellos). Las vitaminas D2 y D1 son formas menos efectivas de la hormona y pueden obtenerse de las plantas a través de la alimentación; por ejemplo, comiendo hongos que han sido expuestos a radiación ultravioleta. En general, D1 y D2 se consideran versiones sintéticas, más débiles y menos valiosas de la hormona animal D3. (Por cierto, muchas hormonas se forman a partir de la colesterina, por lo que se las denomina hormonas esteroideas o esteroides; es el caso de D3, la testosterona, el estrógeno, la DHEA, la progesterona y el cortisol. A nivel estructural, son todas muy parecidas entre sí; las diferencias son mínimas).
En los soleados meses de verano, la piel humana produce, por regla general, mucha más vitamina D3 que en los oscuros meses invernales. Actualmente, la alimentación es la fuente principal de D3 para muchas personas, aunque antaño obtenían la mayor parte de la D3 necesaria mediante la luz solar.
El déficit de vitamina D3 está relacionado con un gran número de enfermedades y trastornos médicos. Centrémonos por ahora en la obesidad, la depresión, la artritis y la propensión a resfriarse.
El razonamiento es sencillo: en primavera y en verano, el cuerpo humano se expone con más frecuencia e intensidad a la radiación solar, por lo que su nivel de vitamina D3 es alto y está en continuo aumento. Como consecuencia de la evolución, el cuerpo sabe que en esta época hay comida abundante, que los días son largos y que todo está bien. D3, la hormona del sol, comunica al cuerpo que puede quemar tranquilamente una gran cantidad de energía y emprender diferentes actividades, ya que hay suficientes alimentos y fuentes de vitaminas disponibles. Por tanto, D3 nos proporciona muchísima energía, eleva el nivel de actividad, reduce la sensación de hambre y nos mantiene sanos (sobre esto hablaré en detalle más adelante).
Cuando llega el invierno en el hemisferio norte, la producción de la hormona del sol D3 disminuye drásticamente en las personas que viven en las latitudes septentrionales. Gracias a la evolución, el cuerpo sabe que se encuentra ante una posible escasez de alimentos, lo que antaño ocurría con frecuencia en invierno. (Sobre el tema de la escasez de alimentos en invierno me viene a la memoria la Expedición Donner. En el invierno de 1846/47, este grupo de colonos se vio sorprendido por una tormenta de nieve en las montañas de la Sierra Nevada norteamericana y quedó atrapado durante meses. Para sobrevivir, los colonos recurrieron al canibalismo. Solo se salvaron 48 de los 87 miembros iniciales).
Si usted fuera un oso que habita en el norte, un nivel bajo y decreciente de D3 le indicaría a su cuerpo que debe prepararse para la hibernación. En los osos negros norteamericanos, por ejemplo, el nivel de vitamina D3 en verano es de 23 nmol/l (o 10 ng/ml), y durante la hibernación desciende a 8 nmol/l (3 ng/ml). La disminución de D3 se compensa a través de un fuerte aumento de una forma inactiva de la vitamina D; en el caso del oso, mediante la pseudovitamina D2. El oso se prepara para la hibernación comiendo todo lo que puede a fin de ganar el máximo peso posible y poder sobrevivir al invierno. En el caso de las osas, el aumento de peso entre el nivel mínimo del verano y el nivel de la hibernación llega, a menudo, al 70 %. Hay muchos mamíferos que hibernan, como los mapaches, las mofetas, las marmotas canadienses, las ardillas listadas, los hámsteres, los erizos y los murciélagos. La mayoría de los reptiles y los anfibios pasan el invierno en la llamada brumación (un estado parecido exteriormente a la hibernación, pero metabólicamente diferente), mientras que los cocodrilos y los caimanes son capaces de sobrevivir en la estación oscura sin alimentarse durante meses. Aparentemente, la hibernación es una reacción desarrollada de tanto en tanto por todos los animales o por sus antepasados evolutivos. Por consiguiente, es muy probable que nosotros, los seres humanos, también tengamos un mecanismo de hibernación ancestral –parcialmente reprimido– grabado en nuestro ADN.
Por lo tanto, surge la cuestión de si los seres humanos, al igual que muchos otros mamíferos, reaccionamos con un mecanismo de hibernación cuando nuestro nivel de D3 disminuye (porque nuestra piel no recibe suficiente luz solar). En la estación fría, nos suelen apetecer más los hidratos de carbono, ganamos peso y, a continuación, nos deprimimos, de modo que bajamos nuestro ritmo vital y no derrochamos tanta energía valiosa. ¿Es posible que la evolución nos ralentice haciendo enfermar a nuestro cuerpo de un resfriado (que normalmente es inofensivo y contra el que solemos ser inmunes en verano)? En invierno, puede tenernos en cama hasta una semana, de modo que ahorramos más energía todavía. ¿Quizá intenta la evolución ralentizarnos aún más a través de los dolores causados por la artritis, que nos llevan a quedarnos en casa y a no consumir las reservas, posiblemente escasas, de energía? Creo que estas preguntas pueden contestarse con un rotundo sí. (Una explicación alternativa a la idea de que la evolución nos ralentiza mediante dolores y molestias es que la evolución no nos repara completamente durante la hibernación, sino solo hasta el punto de poder salir del paso. De esta manera, el cuerpo puede ahorrar una serie de recursos críticos que necesitará para afrontar posibles crisis futuras. Imagine que su cuerpo sabe que se encuentra ante tres meses de escasez y usted se fractura un brazo. ¿Realmente va el cuerpo a consumir todas las reservas de calcio para reparar totalmente su brazo, o simplemente va a reconstruir el mínimo necesario para que funcione? ¿Y qué pasa si se fractura el brazo por segunda o tercera vez durante los meses de hambruna? ¿Dispondría su cuerpo de suficiente calcio almacenado para reparar estas fracturas si ya ha consumido todo la primera vez?
El «síndrome de hibernación humano»
A partir de todos los hechos mencionados, podemos extraer una conclusión: si la cantidad de vitamina D3 recibida no es suficiente, la evolución cuenta con la llegada próxima de una escasez de recursos que durará todo el invierno, e intenta desencadenar una fase de hibernación que perdura hasta la primavera y el regreso del sol veraniego. Y si, una vez pasado el invierno, el cuerpo no se expone de nuevo al sol, pronto padecerá una forma crónica del fenómeno de déficit que he denominado «síndrome de hibernación humano».
El «síndrome de reparación incompleta»
Teniendo esto en cuenta, podemos enunciar una teoría que explica las numerosas enfermedades y dolencias causadas por un nivel bajo de vitamina D3: el «síndrome de reparación incompleta». Este concepto (creado por mí) se basa en el hecho de que la evolución ha ajustado nuestro cuerpo para que maneje cicateramente sus reservas y las emplee de modo ahorrativo a la hora de curar lesiones, es decir, para llevar a cabo únicamente los «trabajos de mantenimiento» imprescindibles. En consecuencia, los procesos de reparación quedan incompletos y el mantenimiento solo llega hasta el punto de permitirnos salir del paso. El cuerpo permanece en este modo de funcionamiento hasta que recibe nuevamente la señal de la hormona del sol, que le comunica que a partir de ese momento va a haber abundantes recursos disponibles. Entonces puede deshacer las reparaciones incompletas y los trabajos de mantenimiento ahorrativos para llevarlos a cabo de nuevo de manera correcta, minuciosa y completa con todos los medios necesarios.
Este es, básicamente, el gran secreto. Si usted –como la mayoría de las personas– tiene un nivel crónicamente bajo de vitamina D3, durante todo el año, o quizá durante toda su vida, con el tiempo padecerá depresión, obesidad y enfermedades. Su cuerpo irá mostrando más y más lesiones que nunca se curaron del todo, y sufrirá problemas de mantenimiento que nunca se subsanan completamente. Desde 1980, cuando los médicos nos recomendaron por vez primera evitar el sol y utilizar cremas solares con un alto factor de protección, una proporción cada vez mayor de la población estadounidense padece adiposidad. También están aumentando otros problemas de salud, como el autismo, el asma e incluso las peligrosas alergias a los cacahuetes.
Es una breve exposición de mi teoría que sienta las bases de libro Altas dosis. Vitamina D3 (la hormona del sol).


4 de enero de 2018

El médico que ha logrado comunicarse con los pacientes que están en coma

Adrian Owen ha conseguido lo que muchos creen imposible: comunicarse con algunas personas en estado vegetativo. Te contamos su historia.
El estado de coma es una situación de bajo nivel de conciencia, la condición más grave dentro de ella ocasionada por una disfunción cerebral. Existe un entramado neuronal que conecta con el tallo cerebral y que es el que se puede ver afectado en este tipo de pacientes. Despertar o no depende de varios factores entre los que se encuentran su respuesta física, el tratamiento que recibe y la causa de origen de su actual estado de salud.
Familiares, amigos y personas cercanas se niegan a pensar que una persona en coma haya dejado de luchar y se haya rendido. Nunca hay que perder la esperanza porque de alguna forma siguen ahí. Sin embargo, muchos médicos no opinan lo mismo y creen que es muy difícil (aunque no imposible) que despierten de este limbo en el que se encuentran.
Hace unos meses, investigadores del Hospital General de Massachusetts (Estados Unidos) lograron detectar en pacientes ingresados en una unidad de cuidados intensivos (UCI) como consecuencia de un traumatismo cerebral grave indicios de un estado de consciencia que había pasado desapercibido en los exámenes neurológicos convencionales.
El hallazgo, que detallan en la revista 'Brain', ha sido posible gracias al uso de una resonancia magnética funcional y un electroencefalograma, y es el primero en probar este enfoque en pacientes agudos en los que es necesario tomar decisiones críticas. "La detección temprana de la conciencia y la función cerebral en las UCI podría permitir a las familias tomar decisiones más informadas sobre el cuidado de sus seres queridos", ha explicado Brian Edlow, uno de los autores del estudio.
La tecnología de escaneo cerebral avanza muy rápido. Llegará el día en que se pueda detectar la conciencia de manera fiable, barata y eficiente.
Pero no solo esto, el neurocientífico británico Adrian Owen ha conseguido comunicarse con estos pacientes según cuenta 'The Daily Mail'. "Cuando conocí a Carol, una paciente que llevaba muchos meses ingresada en el hospital no respondía a nada ni mostraba ningún signo de conciencia. Una exploración había revelado daños sustanciales en los lóbulos de su cerebro, los cuales controlan importantes capacidades cognitivas como la resolución de problemas, la memoria, el lenguaje y el juicio", explica.
Kate, el primer caso
En julio de 2005, esta joven de 23 años fue atropellada por dos coches al cruzar una carretera. Una pequeña distracción redefinió su vida para siempre y su cerebro fue examinado varias veces y diagnosticado como vegetativo. "Desde 1997 trabajé utilizando escáneres cerebrales para probar que los pacientes en este estado aún están conscientes pero atrapados. Trabajé entonces como investigador en el Hospital Addenbrooke de la Universidad de Cambridge mientras examiné a Kate, mi primera paciente a la que le mostraba fotos de sus familiares mientras estaba dentro de la máquina de escaneo cerebral", comenta Owen.
"Para mi asombro, había mostrado una respuesta en una parte del cerebro llamada giro fusiforme (una parte del lóbulo temporal), lo que se asocia con el reconocimiento facial", atestigua. Mientras que el lado izquierdo informa de lo parecida que es la imagen a una cara, es el derecho el que ofrece el veredicto final. Algunos meses más tarde comenzó a despertar de su estado vegetativo, aunque nadie puede decir con certeza por qué.
Kate escribió al doctor años después para recordarle que gracias a su empeño ella estaba viva: "Utiliza mi caso para mostrar a la gente lo importante que son los escaneos. Yo no respondía y parecía abandonada pero la máquina demostraba a la gente que yo estaba allí. Fue mágico, me encontró". Desde el caso de esta chica, han escaneado un gran número de pacientes en coma para encontrar vida. La evidencia sugiere que entre 15-20% de las personas en este estado están totalmente conscientes, aunque nunca respondan a los estímulos externos.
Algunos pueden abrir los ojos, gruñir, gemir y ocasionalmente pronunciar palabras aisladas, pero parecen vivir en su propio mundo, carente de pensamientos y sentimientos. Otros están experimentando algo muy diferente: sus mentes están intactas dentro de sus cuerpos y cerebros dañados, atrapados en una zona gris entre la vida y la muerte.
Carol
En 2005, el equipo de Owen intentó algo completamente nuevo. En lugar de estimular el cerebro de los pacientes y ver las respuestas, le pidieron a uno de ellos que se comunicara mientras estaba en el escáner, uno funcional de resonancia magnética (que muestra qué partes del cerebro están activas detectando aquellas que utilizan más oxígeno). Primero pidieron a Carol que se imaginase jugando al tenis como si su vida dependiera de ello, con mucho esfuerzo, moviendo los brazos rápidamente... Así, los doctores descubrieron que cuando se imaginaban haciendo esta actividad, se activaba un área en la parte superior del cerebro conocida como corteza premotora, involucrada en la preparación para hacer movimientos con las extremidades.
Cada vez que se le pedía que lo hiciera, se activaba esa zona, así que le pidieron algo más: imaginarse dando vueltas alrededor de su casa. La investigación había demostrado que cuando la gente se imagina en un ambiente familiar, se estimula la actividad del cerebro llamada giro parahipocampal. Carol debía recordar muebles, cuadros, habitaciones, puertas y caminar de una estancia a otra. Cuando se le pidió hacer eso, su actividad cerebral era la misma que la de los voluntarios sanos que habían realizado pruebas de escáner.
Despertar o no depende de varios factores: la respuesta física, el tratamiento y la causa de origen de su actual estado de salud.
"Lo habíamos demostrado, pero no pudimos hacer nada más. La ciencia no funciona así. Solicitamos al comité de ética que hiciera una investigación, pero nunca consideramos la posibilidad de encontrar a alguien consciente. Nunca se lo contamos a la familia de Carol, no había cura ni solución, no había forma de comunicarse sobre una base regular, ¿entenderían que habíamos establecido contacto pero que no se podía hacer nada más? Al final no fue mi decisión: como investigador, no me dejaron intervenir. Su médico fue quien decidió que, aunque se lo contáramos, eso no beneficiaría su salud, pero no estaba de acuerdo. Me acordaba de Kate y de cómo cuando se lo dijimos, sus cuidados eran más personales e intensos y eso la hizo mejorar. Fue desgarrador", comenta Owen.
Scott
En 2012, un paciente llamado Scott, hizo que este investigador tuviera la primera oportunidad de romper adecuadamente con este mundo silencioso. Este paciente fue atropellado por un coche de policía cuando se dirigían a la escena del crimen lo que dañó su cráneo. Owen lo conoció 12 años después. Acababa de trasladarse a la Universidad de Ontario (Canadá), donde ahora dirige un laboratorio especializado en la evaluación de pacientes con lesiones cerebrales agudas y donde Bill Payne, un conocido médico del hospital Parkwood de la ciudad, ayudó a encontrar a este primer paciente.
"Su familia cree firmemente que está consciente, pero nunca hemos visto señales de ello", comentó Payne. En un primer examen, el estado vegetativo de Scott era evidente, ni siquiera podía mover los ojos o sacar la lengua. Mientras estaban en el escáner, una de las científicas que acompañaba a Owen, la doctora Davinia Fernández-Espejo, pidió lo mismo que al resto de pacientes anteriores: imagina jugar al tenis y después estar en casa y recorrer las habitaciones. Y el cerebro respondió correctamente. La familia tenía razón. 
Los médicos se debatieron en si preguntar si sentía dolor o no. La idea de hacerlo y que dijera que sí, que durante 12 años había estado sintiendo dolor, era demasiado horrible de contemplar, pero debían hacerlo. La tecnología había avanzado bastante. Al principio el número de veces que se podía escanear a un paciente estaba restringido porque en cada exploración había que inyectar un isótopo radioactivo dañino y los resultados tardaban en salir. Pero ahora no hacía falta.
Se le pidió que si no sentía dolor alguno pensara en que estaba jugando al tenis y respondió. Su actividad cerebral se vio reflejada casi al instante, Scott se imaginó lo que le habían pedido, respondiendo "no". No sentía dolor. Y si había podido responder a esta pregunta, también podría decir si sabía donde estaba, quién era o cuánto tiempo había pasado desde que tuvo el accidente. También le preguntaron si le gustaba el hockey (era aficionado), y aunque temían que ahora lo odiara porque en su tele siempre estaba puesto un partido y temían que después de tanto tiempo viéndolo, hubiera terminado por aborrecerlo, respondió de forma afirmativa.
Entre 15-20% de las personas en estado de coma se encuentran totalmente conscientes, aunque nunca respondan a los estímulos externos
Owen recordó que otra paciente a la que le gustaba Céline Dion y su madre tuvo puesto un mismo álbum durante meses. Cuando la chica despertó y se recuperó, las primeras palabras que dijo fueron: "Si vuelvo a escuchar otra vez estas canciones, te mataré".
En 2013, Scott murió por complicaciones médicas en el hospital. "Mi equipo y yo quedamos devastados. Nunca habíamos tenido una conversación real con él, pero sentíamos que lo conocíamos. Nos dejó entrar en su mundo y logramos que él saliese de esa zona gris donde estaba atrapado", concluye Owen.
La tecnología de escaneo cerebral avanza rápidamente y llegará el día en que se pueda detectar la conciencia de manera confiable, barata y eficiente. Se podrá encontrar a los pacientes que estén sumergidos en su mente, ponerse en contacto con ellos y evaluar sus deseos. Actuar sobre ellos, sin embargo, es algo que aún se escapa de nuestras manos.
AUTOR
El Confidencial 04.09.2017

13 de diciembre de 2017

Los 13 consejos del Dr. Hamer para sanarse

1- No dejarse ganar por el pánico
El entrar en pánico hará que la central de comandos ejecute un programa, y establecerá el programa donde deba. En ese momento, la persona pierde la conexión funcional coherente del cerebro. Muy a menudo, la gente muere en pánico. La persona no debiera entrar nunca en pánico ni hacer entrar en pánico a los demás. Hay que tener un enorme cuidado con el entorno y especialmente con quien recibe de nosotros. ¡AMENSE! Ámense ustedes mismos y también ámense entre ustedes. AMARSE tiene un doble sentido de gran valor terapéutico. Si uno se ama a sí mismo, primero, no hará ningún conflicto consigo mismo, ni de desvalorización, ni de culpabilidad. Si se ama a los demás entonces no hará ningún conflicto con los demás.
NO ENTRAR EN PÁNICO significa que el enfermo nunca debe asustarse y QUE LOS TERAPEUTAS JAMAS deben asustar al enfermo. De lo contrario, hasta un resfriado se vuelve incurable, ya que provocará una generalización. Entrar en pánico es comprarse un boleto de ida.
Por ejemplo: decirle a una madre en tono lo-siento-mucho-señora-mi-más-sentido-pésame-lamentablemente-tengo-malas-noticias, que su hijito tiene leucemia es un asesinato. ¡Porque la leucemia no es una enfermedad! ¡Es el primero de cinco pasos biológicos naturales de regeneración de la sangre después de un conflicto cuya respuesta biológica fue una anemia!
2- Soportar la vagotonía
Alrededor de las 22 hs se desencadena normalmente el impulso máximo de la vagotonía. El nervio vago es el más poderoso nervio del organismo: no hay manera de vencer al sueño. Ese es nuestro ritmo ancestral: el hombre es un animal diurno, en su código biológico de comportamiento antiguo de cuatro millones de años, está grabado que debe cazar, recoger frutos, actuar de día y reposar de noche. Es durante la noche que todo está automatizado para que el organismo concentre su trabajo en el tubo digestivo.
Tenemos menos actividad cerebral, cardíaca, respiratoria. Es normalmente por la noche que toda enfermedad se hará más insoportable porque es durante esa vagotonía el cerebro repara mejor y puede haber más edemas. Se puede hacer algo para reducir esos edemas para que sea mas soportable pero sólo reducirlos porque si se impide que actúen, nunca se logrará la reparación, puesto que los elementos re-constitutivos no llegarán a reparar.
Si la vagotonía es muy fuerte, la cabeza puede sentirse caliente al punto tal que uno puede ducharse la cabeza y tener los cabellos prácticamente secos sin necesidad de usar el secador, simplemente por la termogénesis de conductibilidad. Esto sucede cuando la cabeza está “aplastada” por edemas biológicos: en ese momento, HAY QUE AYUDAR.

3- Todas las noches, hacer el balance diario
Hay que saber si no se ha “trabajado” demasiado durante el día. Si es así, reposo obligatorio el día siguiente (para las enfermedades importantes como el cáncer, fibromialgia, artritis, etc…). La persona debe curarse. Puede hacer muchas cosas, pero debe ocuparse de su enfermedad por encima de todas las cosas. No debe esperar QUE ALGUIEN O ALGO LO CURE, hay que motivarlo.
Hay un doble mensaje en esto. Debe ocuparse de sí-mismo, que haga un repaso de su jornada en su cabeza, interesarse en la vida, que tome notas, que haga ese balance. Si hizo demasiado, debe reposar al día siguiente porque de lo contrario entra demasiado en estrés, en actividad, con lo que el cerebro vuelve a la simpaticotonía deteniendo la vagotonía. Allí se detiene la curación.
4- Todas las mañanas tomar un lápiz y planificar su día
Hay que respetar el plan y prever al menos 6 horas de reposo además de la noche. Estas son las reglas para los grandes enfermos y tienen que luchar contra sus angustias. El que está en silla de ruedas querrá siempre asistir a muchas reuniones para demostrar y demostrarse que puede hacer lo que todo el mundo. ES UNA REACCION DE ESCAPE, es un juego perverso. HAY QUE CONCENTRARSE EN SU CURACION porque ésta es posible. Hay que evitar entrar en el estrés de la acción.
Con 6 horas de reposo, además de la noche, tenemos suficiente vagotonía. El cerebro tiene una fuerza extraordinaria para curarnos a pesar de todo lo que hacemos contra eso (entre los miedos, las peleas, los mensajes deprimentes o terribles que recibimos durante el día y a causa de las acciones).
5- Hacer siempre lo absolutamente necesario primero
Si eso sobrepasa 3 horas de esfuerzo físico o psicológico, hay que detener lo superfluo y descansar, con el corazón alegre porque estamos haciendo lo que corresponde para curarnos, y no lo contrario. La mayor parte de la gente se deprime, se desmoraliza, tienen miedo de descansar: tienen el ESTRÉS DE SU PROBLEMA, DE SU DECREPITUD Y ESE ES UN CONFLICTO SECUNDARIO MUY FUERTE. “YA NO PUEDO HACER NADA, NO SIRVO”.
Hacer lo absolutamente necesario primero va a permitir a la persona probarse que existe todavía, pero hay que cronometrar el tiempo. La persona enferma quiere demostrar que puede hacer, pero si pasa 3 horas físicas o psicológicas, debe detenerse. Lo mejor es leer lectura liviana, divertida, ver películas divertidas y pueden verla cuantas veces quieran si las alquilan. Es la terapia por la risa, puesto que si se detiene en los noticieros, con guerras, accidentes, o películas de muerte, de violencia, inconscientemente se sobre-estresa con imágenes liminales y subliminales.
DURANTE LA RECUPERACION , ME OCUPO DE MI, ME AMO, ME CUIDO, ME MIMO. ES VITAL. ES LA MANERA DE CURARSE. No alcanza con decodificar y aceptar (a veces sí) sino que hay que respetar la reparación también.
6- Rechazar todo enfrentamiento

Recriminar, discutir con su entorno es uno de los mayores dramas que garantizan la recaída o la imposibilidad de curarse. “Necesito de ustedes, de su ayuda y no de su oposición permanente”. Porque uno sustrae calorías y fuerzas de las que necesita el cerebro para reparar y al monopolizar la energía para combatir generalmente el enfermo está expuesto al juicio de quienes lo rodean, y estos no saben nada, solo hablan por hablar y el enfermo no zafa, no sale del estrés.
Aquí reproduzco una frase que Claude Sabbah atribuye a su abuelo: “Si la gente que no tiene nada que decir se callara, habría un gran silencio en la superficie de la Tierra. Son siempre los que no saben nada los que cacarean”.
Acá estamos hablando de una elevación en el nivel de la conciencia humana.
7 - Privilegiar el reposo nocturno
El ser humano es un ser diurno. Todos sus ritmos biológicos básicos están programados sobre la base del ritmo solar. Por supuesto, puesto que la noche para el enfermo es normalmente el momento de mayor dolor, y en algunos casos con la angustia inconsciente de “¿Despertaré o moriré?”, es bastante difícil mantener esos ritmos. Hay que desdramatizar eso. Además, puesto que no han hecho demasiado durante el día, no están lo suficientemente cansados para dormir bien de noche.
Entonces, no hay que dudar en modificar el horario de sueño. Debe privilegiarse el reposo nocturno en la medida de lo posible pero, si eso no es fácil, no hay que dudar en quedarse despierto hasta las 2 ó 3 de la mañana, mirando documentales, tomando uno que otro café (el café también reduce el edema cerebral). De ese modo, el enfermo sabe que por un buen rato no pueden dormir entonces aguantan hasta donde pueden: cuando pasan el período habitual de gran vagotonía, y después de haberse dado el gusto de trasnochar leyendo, escribiendo, pensando sanamente, positivamente, sin estrés…allí se van a dormir y se levantan al mediodía. Después, a medida que mejoran, vuelven paulatinamente, una hora por día, a su horario normal.
8- Comer sanamente y liviano
Ensaladas, frutas, cosas crudas, o cocinadas a la parrilla, para que sea fácilmente asimilable. Si come mucho, digerir le consumirá muchas calorías y es mejor guardar lo más posible para la curación.
EVITAR ABSOLUTAMENTE: EL ALCOHOL EN VAGOTONIA.
9- Sanarse normalmente si aparece el dolor.
Puede tomar remedios alopáticos y homeopáticos como es de costumbre, eso no pondrá la curación en peligro.
10- Esperar pacientemente la verdadera mejoría
Si uno no se deja asustar por los pequeños o grandes inconvenientes de la reparación y espera tomando el mejor reposo posible, la mejoría va a llegar. Si se pasó el punto culminante de la fase de reparación, la persona tendrá tantos edemas que puede haber manifestaciones molestas, como dolores, vértigos, fiebre si los edemas están en el tronco cerebral, malestares. Esto NO DEBE ASUSTAR A LA PERSONA : no se trata de cosas graves sino de esfuerzo de reparación. Hay que esperar pacientemente sin poner en marcha la idea de “estar sonado” sino no hay cura.
Es el principio de la persona que tiene edemas en sus fibras y que con ello se agrava durante un tiempo su dificultad motriz en una esclerosis múltiple, por ejemplo. Debido a nuestra cultura ancestral basada en la apariencia de las enfermedades, esto nos lleva a tener pánico, ir al hospital urgente, perfusión de corticoides en grandes cantidades, lo que cambia a la persona porque bombea todos los edemas y deja de doler…pero no está curada y el proceso va a comenzar quizás con más violencia.
11- Jamás permanecer mucho al sol o con la cabeza cerca de una fuente de calor
El calor multiplica por cuatro el tamaño del edema cerebral. En ese momento, se ejerce una enorme presión y se corre el riesgo de una crisis de epilepsia fuerte. En general, se recomienda al gran enfermo de evitar ponerse al sol durante un año, incluso en el mar. Puede estar bajo la sombrilla, bañarse pero hasta ahí nomás.
Si la cabeza está cerca de una fuente de calor, lo mismo. CONVIENE PONER HIELO SOBRE LA CABEZA.
El Dr. Hamer menciona un caso típico: el hombre de negocios que tiene serios inconvenientes porque su empresa está muy mal en diciembre. En enero, su esposa e hijos se van de vacaciones al mar por un mes. El 15 de enero, el hombre soluciona su problema y salva su empresa. Va a reunirse con su familia a la playa y se pone a tomar sol: lo que él no sabe todavía es que acaba de salir de un conflicto psicológico de pérdida de territorio. Por supuesto, como ninguno de nosotros de hecho, no hace la relación entre el dolor de cabeza, su conflicto y el sol que le está agigantando los edemas. Tiene su crisis en la playa misma y sale de allí en ambulancia.
12- Si el problema es muy importante, helar las partes dolorosas y la cabeza
Si duele el hígado por ejemplo, hay que poner hielo sobre el hígado y también en el lugar del control neuronal del hígado en la cabeza, es decir sobre el tronco cerebral, debajo de la nuca, en la parte superior del cuello. Si el frío no calma el dolor en el órgano, entonces hay que poner calor sobre el órgano, PERO SOBRE LA CABEZA SIEMPRE FRIO, SIN EXCEPCION.
Se recomienda comprar esos “cold hot pack” y tener siempre 4 a mano: 2 en el congelador, 2 sobre la persona, que hay que cambiar a cada hora. Si es muy violento, poner hielo en ambos lugares y hacerse un baño de pies caliente, la diferencia de temperatura va a hacer que el líquido circule de manera mecánica y por lo tanto reducirá un poco el edema.
13- Nunca calmar demasiado los síntomas
Se pueden tomar analgésicos o anti-inflamatorios para hacer soportables los síntomas. Los síntomas se detendrán por sí solos cuando la central de comandos lo decida. Mientras haya síntoma, es que es necesario que esté. Es de capital importancia.
Por ejemplo si usted se clavó un vidrio en el pie, le dolerá mientras cicatrice y estará sensible, pero justamente es para que no agrave la herida (si no le doliera seguiría caminando sin cuidar la herida y no permitiría que se cure: esa es la función del dolor).
No hay que olvidar nunca que el cerebro no se equivoca JAMAS. Si hay dolor es porque el cerebro dice: “A reposar”. Hay que respetar esa inteligencia innata que nos ha permitido sobrevivir desde hace tantos millones de años.
Fuente: altaeducación.org

4 de diciembre de 2017

Primera Fotografía del Alma Humana

Una operación quirúrgica que se complica, una paciente muerta y una foto misteriosa que ofrece una versión sorprendente de lo que sucedió en el quirófano. De hecho, por primera vez en la historia se consigue plasmar en el papel la imagen del alma humana.
Un suceso fuera de lo normal ha revolucionado al mundo médico y científico, replanteando una vez más la posibilidad de la vida tras la muerte.
Todo empezó con una intervención quirúrgica en un hospital de Frankfurt Alemania. La paciente falleció sobré una mesa de operaciones, pero lo insólito del caso vendría un par de días más tarde, cuando una de las fotos tomadas durante la operación reveló la existencia del espíritu de la mujer. Todo esto, ha cogido por sorpresa a investigadores y escépticos, ya que la foto existe y muchos han podido verla.




Una operación sin riesgo.

Cuando Karin Fischer, un ama de casa alemana de 32 años, ingreso en el hospital Frankfurt para someterse a una operación, estaba muy lejos de imaginar el revuelo y las consecuencias que traería su estancia en el quirófano. De hecho, tampoco sospechaba que eran sus últimos momentos de vida. La intervención a la que iba a someterse, aunque no era sencilla, tampoco era de alto riesgo; iban a corregirle unas válvulas defectuosas que tenía implantada en el corazón. Pero algo salió mal y una serie de complicaciones hicieron que su corazón dejara de latir tan sólo cuarenta y cinco minutos después del inicio de la operación. En los controles, el monitor cardíaco señalaba el estado de muerte con una línea recta que recorría la pantalla. Ninguna de las doce personas del equipo vio nada de lo que revelaba la fotografía

La foto sorpresa

En el momento de su fallecimiento, Karin se encontraba rodeada de doce personas, todos ellos miembros del equipo de cardiología: Médicos, técnicos y enfermeras comprobaron cómo todos los esfuerzos para intentar reavivarla eran inútiles. El profesor Peter Valentín, director del Departamento de Divulgación Didáctica del hospital también estaba en el quirófano. En aquella ocasión su tarea consistía en manejar una cámara de fotos. Es muy frecuente que, durante las intervenciones, se fotografíe o se filme la labor de los cirujanos; esto se utiliza luego para la divulgación científica, los archivos médicos y, sobre todo, para las clases universitarias en la facultad de Medicina. También fue el profesor Valentín quien, pocos días después, tras recoger el carrete en el laboratorio y ver las copias, no pudo contener su sorpresa. Una de las fotografías enseñaba, con toda claridad, cómo una forma humana, difusa y transparente, se elevaba hacia el techo con los brazos abiertos. Era la foto de un espíritu y además, ¡estaba saliendo del cuerpo de la fallecida! El Papa Juan Pablo II tiene una copia y los investigadores del Vaticano la están analizando. Su primera reacción fue pensar que alguien le había gastado una broma; sin duda los del laboratorio fotográfico con un montaje sorprendente. De manera que llevó la copia a otro laboratorio para que uno de sus expertos descubriera si se trataba o no de un truco.
Peter Valentín no salía de su asombro mientras escuchaba las palabras del experto. ¡La foto era auténtica! Un estudio más profundo y detallado llevaba a la misma conclusión: no había tal montaje, no existía truco alguno.
Además, como si se tratara de una ironía, en la imagen podía verse claramente la pantalla del monitor en el momento en que la paciente expiraba, coincidiendo con el momento en que el espíritu salía de su cuerpo. Nadie había visto nada; el alma es invisible a los ojos humanos. El profesor Valentín decidió consultar el caso con el párroco del hospital, un cura bastante lúcido y poco amante de perder el tiempo con trivialidades.
Su primera reacción fue la de exclamar: "¡Cielo Santo, es un alma humana!".
El cura insistió en divulgar la noticia: por primera vez alguien conseguía fotografiar un alma. Se remitieron copias a muchos centros religiosos de toda Europa, así como a los mayores estudiosos del tema.
La respuesta de la Iglesia fue inmediata: el Papa Juan Pablo II pidió que se le enviara una foto para estudiarla en los laboratorios del Vaticano. No existe aún una respuesta oficial de la Santa Sede; pero la foto ya fue recibida y los expertos de Roma se encuentran investigando. Sus primeras impresiones son positivas: todo parece indicar que no hay truco y que la foto revela la verdad: un espíritu humano saliendo de un cuerpo que acaba de fallecer.

La ciencia se pronuncia

Uno de los estudiosos de la materia que recibió la fotografía es el doctor Frank Muller, científico alemán que se dedicó a investigar exhaustivamente el insólito documento. Es la primera vez que se obtiene la imagen del alma humana. Su conclusión fue rotunda: es la prueba que faltaba, lo que muchos han estado buscando desde siempre. Según él, el alma de las personas tiene una vida eterna tras dejar el cuerpo físico. A su entender, esto es una confirmación de lo narrado por la Biblia, y sin truco posible, puesto que los mejores expertos han estudiado la foto durante varias semanas, con los aparatos más sofisticados y el mayor interés.
Para el doctor Muller; está claro que siempre habrá gente escéptica que se niegue a creer en la evidencia; pero tampoco ellos tienen una respuesta convincente, que explique la presencia de la imagen sobre el papel. Es una cuestión dé extremos dónde, una vez más, lo inexplicable, tiene un papel relevante. No cabe lugar a más estudios; la ciencia ha demostrado que es una fotografía auténtica, sin trucajes de ninguna especie. Ahora sólo queda, aceptar las cosas como son sin darle más vueltas.

Pero mientras tanto, muchos han sugerido que podría tratarse de la foto más importante obtenida, jamás. Otra prueba de la inmortalidad del alma.

Los 11 pasos del Camino del Amor

1. Primero, contigo mismo. Sólo cuando estás bien contigo mismo puedes estar bien con los demás 2. Manejar la soledad. Sólo cuando maneja...